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El nombramiento de Jorge Iván Ospina como nuevo interventor de la Nueva EPS abrió una grieta inusual al interior del Pacto Histórico. La congresista electa Ana Erazo, quien llegará a la Cámara de Representantes por el Valle bajo el mismo techo político del presidente Gustavo Petro, cuestionó abiertamente la designación del exalcalde de Cali para liderar la entidad que atiende a cerca de 11,5 millones de afiliados en todo el país.
Decisión confirmada por el propio presidente tras el vencimiento de la resolución que mantenía la intervención de la EPS, vigente desde 2024. Ospina, médico cirujano con formación en Cuba y especialización en gestión en salud, llega al cargo en medio de una crisis reflejada en cifras críticas: las quejas en la Nueva EPS crecieron un 107 % en el último año, las acciones de tutela se dispararon entre 2024 y 2025, y la Defensoría del Pueblo reportó miles de solicitudes sin respuesta, especialmente por retrasos en medicamentos y acceso a servicios especializados.
La primera en disentir dentro de la coalición de Gobierno fue Erazo, quien se desempeñó como concejal de Cali durante dos periodos. La congresista electa fue enfática al señalar que su crítica no constituye un acto de oposición al presidente Petro, sino un ejercicio de coherencia. “Antes de dar mi opinión quiero aclarar que dar esa opinión crítica no es una oposición a mi presidente Gustavo Petro. No siempre estamos de acuerdo con todas las decisiones y en esta disentimos”, expresó Erazo.
La congresista recordó que fue oposición al segundo gobierno de Ospina en la Alcaldía de Cali. “Fui oposición a su gobierno porque evidenciamos poca transparencia en la ejecución de los recursos”, afirmó, señalando que llevó denuncias ante la Personería, la Procuraduría y la Contraloría. Además, cuestionó la designación: “No estoy de acuerdo con que se le haya entregado esta tarea. El tema de la salud es completamente delicado”, advirtiendo que los cuestionamientos generan desconfianza.
Erazo fue más allá y lanzó un llamado al Congreso: “Los congresistas deben hacer control político a la gestión del interventor”. Su pronunciamiento se convierte en una de las primeras críticas públicas desde dentro del Pacto Histórico a una decisión del Gobierno.
Desde la otra orilla, Ospina respondió defendiendo su trayectoria y gestión pública. “No hay nada más importante que la evidencia de la gestión pública”, afirmó, asegurando que las denuncias en su contra no han derivado en sanciones. Reconoció que su administración enfrentó dificultades como la pandemia y el estallido social, pero sostuvo que “los resultados en Cali se observan y la ciudad hoy respira una vitalidad importante”.
Sobre los procesos penales y disciplinarios que enfrenta, incluida una imputación por un contrato de alumbrado navideño y cargos de la Procuraduría, Ospina minimizó su impacto. “No tengo mayor preocupación, las evidencias demostrarán que todo se ha hecho correctamente”, afirmó, añadiendo que en Colombia es común que los organismos de control se politicen.
El nuevo interventor presentó un plan basado en cinco ejes: dignificar, sanear, capitalizar, prevenir y transparentar la gestión. Explicó que busca mejorar la atención a los usuarios, evitar la liquidación de la entidad y fortalecer la prevención en salud, así como garantizar procesos contractuales más eficientes y transparentes.
Uno de los principales retos será la falta de claridad financiera de la Nueva EPS, que ha motivado inspecciones de la Contraloría y reportes de deudas con el sector farmacéutico. Ospina admitió que es necesario sanear las cuentas antes de recibir más usuarios, y advirtió que el problema es estructural, pues el modelo actual dificulta la gestión de las EPS.
Mientras tanto, la crisis operativa de la Nueva EPS continúa, con un aumento sostenido de quejas y tutelas. Voces de pacientes también han expresado preocupación. Dennis Silva, del movimiento Pacientes Colombia, señaló que “es un político que conoce de salud, pero no cumple con el perfil para ser interventor”, mientras que otros líderes piden garantías para que la entidad logre recuperarse.
La gestión de Ospina será determinante para definir el futuro de una EPS que atiende a millones de colombianos, en medio de cuestionamientos políticos, presión institucional y una crisis estructural del sistema de salud.
Juan Joya




