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12 junio, 2026A pocos días de la segunda vuelta presidencial en Colombia, el debate sobre la doble nacionalidad de Abelardo De la Espriella ha tomado fuerza en el escenario político y jurídico del país. El candidato del movimiento Defensores de la Patria respondió a las críticas surgidas por su ciudadanía estadounidense y aseguró que esta condición no representa ningún obstáculo legal ni un conflicto de lealtades para ejercer la Presidencia de la República.
De la Espriella fue enfático al afirmar que su compromiso está exclusivamente con Colombia, rechazando los cuestionamientos planteados por un grupo de académicos y juristas. El aspirante presidencial recordó que la legislación colombiana permite a los ciudadanos nacidos en el país conservar múltiples nacionalidades y, al mismo tiempo, aspirar a cargos de elección popular. En ese sentido, sostuvo que “mi único compromiso es con la patria colombiana”, desestimando cualquier duda sobre sus intereses nacionales.
La controversia surgió luego de que 36 académicos y juristas publicaran un comunicado en el que advirtieron sobre las posibles implicaciones éticas y políticas derivadas de la ciudadanía estadounidense del candidato. Los firmantes, entre quienes figuran exmagistrados de altas cortes y reconocidos profesores universitarios, argumentaron que el juramento de fidelidad exigido por Estados Unidos a quienes adquieren esa nacionalidad podría generar eventuales conflictos de interés para quien ejerza la máxima autoridad del Estado colombiano.
Según los expertos que suscribieron el documento, las obligaciones adquiridas con Estados Unidos al momento de la naturalización entrarían en contradicción con las responsabilidades inherentes al cargo presidencial en Colombia. Esta posición ha alimentado un intenso debate sobre los alcances de la doble nacionalidad y la compatibilidad de compromisos jurídicos con distintos Estados.
Sin embargo, destacados constitucionalistas han salido al paso de esas afirmaciones. El abogado Mauricio Gaona defendió la viabilidad jurídica de que un colombiano por nacimiento que posteriormente adquiera la ciudadanía estadounidense pueda ejercer legítimamente la Presidencia. De acuerdo con su interpretación, la Constitución colombiana establece requisitos claros para aspirar al cargo: ser colombiano por nacimiento, ciudadano en ejercicio y tener más de 30 años, sin exigir nacionalidad exclusiva ni prohibir la doble ciudadanía.
Gaona recordó además que la Constitución de 1991 y la Ley 43 de 1993 reconocen expresamente la doble nacionalidad, garantizando que la adquisición de otra ciudadanía no implica la pérdida ni la disminución de los derechos derivados de la nacionalidad colombiana. En consecuencia, sostuvo que la naturalización en otro país no genera una inhabilidad constitucional para ocupar la Presidencia.
El jurista también destacó que la propia legislación estadounidense reconoce la figura de la doble nacionalidad, permitiendo que una persona mantenga simultáneamente vínculos jurídicos con más de un Estado. Bajo esa interpretación, adquirir la ciudadanía de Estados Unidos no supone renunciar automáticamente a la nacionalidad de origen ni impide el ejercicio de funciones públicas en otro país.
En la misma línea se pronunció el abogado constitucionalista Juan Manuel Charry, quien explicó que el ordenamiento jurídico colombiano contempla mecanismos para enfrentar eventuales conflictos de interés en el ejercicio del poder. El experto señaló que, si surgiera alguna situación particular, existe la figura del impedimento para garantizar la transparencia de las decisiones gubernamentales.
Charry recordó además que el actual presidente, Gustavo Petro, también posee nacionalidad italiana, situación que no ha generado inconvenientes legales ni constitucionales durante su mandato. Según explicó, la Carta Política únicamente exige la nacionalidad colombiana por nacimiento, condición que De la Espriella cumple plenamente.
Por su parte, el candidato interpretó las críticas como una estrategia para afectar su imagen en la recta final de la campaña. De la Espriella aseguró que el debate debe resolverse en las urnas y no mediante cuestionamientos que, a su juicio, buscan desacreditar su aspiración presidencial a pocos días de la elección programada para el próximo 21 de junio.
La discusión ocurre en medio de una campaña marcada por el fortalecimiento de los vínculos internacionales del aspirante. En los últimos meses, De la Espriella ha estrechado relaciones con líderes conservadores de distintos países, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien recientemente reiteró públicamente su respaldo y aseguró que Colombia contará con “el apoyo y la fuerza total” de Washington en caso de una victoria electoral.
De cara a la segunda vuelta, la contienda se mantiene cerrada. En la primera ronda electoral, Abelardo De la Espriella obtuvo 10,3 millones de votos, equivalentes al 43,78 % del total, mientras que Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, alcanzó 9,7 millones de sufragios, correspondientes al 40,98 %, consolidando una de las elecciones presidenciales más disputadas de los últimos años.
Humberto ‘Toto’ Torres




