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24 junio, 2026Irán volvió a rechazar la posibilidad de permitir inspecciones inmediatas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en sus instalaciones nucleares, contradiciendo las afirmaciones realizadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y por el director general del organismo, Rafael Grossi. La controversia surge en medio de las negociaciones que ambos países adelantan tras el acuerdo que puso fin a las recientes hostilidades en la región.
El Gobierno iraní dejó claro que no contempla autorizar verificaciones en las plantas nucleares que fueron atacadas durante la guerra, y sostuvo que cualquier decisión relacionada con inspecciones internacionales dependerá del avance de las conversaciones diplomáticas con Washington y del eventual levantamiento de las sanciones económicas que pesan sobre Teherán.
Irán condiciona las inspecciones a un acuerdo definitivo
Uno de los negociadores iraníes que participó en las recientes reuniones de alto nivel con Estados Unidos en Suiza afirmó que los temas relacionados con el programa nuclear solo serán discutidos dentro de un acuerdo integral, siempre que existan medidas concretas por parte de Washington para eliminar las restricciones económicas impuestas al país.
El funcionario también cuestionó las declaraciones públicas realizadas por líderes occidentales y organismos internacionales, señalando que no es posible imponer decisiones mediante anuncios mediáticos o presiones públicas, en una clara respuesta a los pronunciamientos de Trump y Grossi.
Trump aseguró que Irán ya aceptó las verificaciones
La posición iraní contrasta con lo expresado recientemente por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó que Teherán habría aceptado el ingreso de inspectores del OIEA para verificar el estado de sus instalaciones nucleares.
Además, el mandatario norteamericano aseguró estar completamente convencido de que dichas inspecciones se realizarán y advirtió que las negociaciones podrían fracasar si Irán se niega a permitir la supervisión internacional de su programa atómico.
Por su parte, Rafael Grossi, director del OIEA, manifestó que las verificaciones deberían comenzar en un futuro cercano y enfatizó que estas son fundamentales para garantizar la transparencia sobre las actividades nucleares iraníes.
Las instalaciones atacadas siguen fuera del alcance de los inspectores
La negativa iraní se concentra especialmente en las instalaciones nucleares de Fordó, Isfahán y Natanz, complejos que fueron blanco de ataques por parte de Estados Unidos e Israel durante la guerra registrada en junio de 2025.
Tras esos bombardeos, Teherán restringió el acceso de los inspectores internacionales argumentando que no existe un protocolo específico para realizar verificaciones en plantas nucleares que hayan sufrido daños por acciones militares.
La situación genera preocupación adicional debido a que se desconoce el destino de aproximadamente 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel técnico cercano al requerido para la fabricación de armas nucleares.
Algunas instalaciones continúan bajo supervisión internacional
Pese a las restricciones, Irán mantiene abiertas a la supervisión internacional algunas instalaciones nucleares, entre ellas la central de Bushehr, destinada a la generación de energía eléctrica bajo cooperación rusa, y el Reactor de Investigación de Teherán.
Sin embargo, los principales centros involucrados en el debate internacional continúan fuera del alcance de las inspecciones, situación que mantiene las tensiones entre Teherán, Washington y los organismos encargados de la vigilancia nuclear.
Negociaciones en marcha tras el acuerdo de paz
La disputa se desarrolla mientras Irán y Estados Unidos avanzan en una nueva fase de negociaciones sobre el futuro del programa nuclear iraní, luego de la firma de un memorando de entendimiento que permitió reabrir el estratégico estrecho de Ormuz y poner fin al conflicto armado.
Aunque ambas partes mantienen contactos diplomáticos, las diferencias sobre las inspecciones internacionales y las sanciones económicas siguen siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo definitivo, lo que mantiene la atención de la comunidad internacional sobre el desarrollo de estas conversaciones.




