
Tres señales silenciosas en la salud femenina que no deben ignorarse, según especialistas
27 marzo, 2026
El COI restringe la categoría femenina a mujeres biológicas: una decisión que reabre el debate global
27 marzo, 2026¿Qué otros contratos ha tenido esa institución con entidades públicas y existen investigaciones o sanciones relacionadas con esos contratos?
La senadora Paloma Valencia puso sobre la mesa un nuevo cuestionamiento al manejo de recursos públicos al revelar detalles de un contrato firmado en 2023 entre Colpensiones y la Fundación de Educación Superior San José. Según la congresista, el acuerdo —bajo el contrato 073 de 2023— tenía como propósito fortalecer la cultura organizacional de la entidad a través de talleres, actividades lúdicas y dinámicas grupales dirigidas a los funcionarios.
De acuerdo con la información divulgada por la propia senadora, el contrato inicialmente fue pactado por 234 millones de pesos y una duración aproximada de mes y medio. Sin embargo, en 2024 habría sido prorrogado por un año adicional y se le sumaron 170 millones de pesos más, lo que elevaría su valor total a 404 millones de pesos. En medio de la denuncia también surgió una inconsistencia en las cifras difundidas, ya que en algunos apartes se menciona erróneamente un monto de 404 mil millones, dato que no fue aclarado en la publicación original.
En su pronunciamiento, Valencia fue directa en sus críticas sobre el alcance del contrato y el tipo de actividades contratadas. “Una verdadera pendejada”, escribió la senadora al referirse a los talleres y dinámicas incluidas en el objeto contractual. En el mismo mensaje agregó: “El Gbno Petro dilapidó el dinero de los colombianos. Acabaremos con esta vagabundería el 7 de agosto”, dejando ver el tono político de su denuncia y su cuestionamiento frontal al uso de los recursos públicos.
La congresista también vinculó a la Fundación San José con otras controversias, entre ellas la supuesta expedición de títulos académicos a funcionarios del actual Gobierno y la obtención de contratos con entidades como el Fondo de Adaptación, lo que —según su lectura— la convertiría en un contratista recurrente del Estado. A partir de esto, planteó dudas sobre la idoneidad del contratista y la recurrencia de este tipo de adjudicaciones.
El señalamiento tiene además un componente político más amplio. Valencia utilizó este caso para cuestionar la gestión del gobierno del presidente Gustavo Petro, insistiendo en que este tipo de contrataciones deberían revisarse bajo criterios estrictos de eficiencia administrativa y control del gasto público.
Más allá de los controversiales señalamientos, el caso abre interrogantes que deberán resolverse con documentación oficial: la legalidad de la prórroga, la justificación técnica del contrato, la modalidad de contratación utilizada y los resultados concretos de las actividades ejecutadas. También será clave establecer con precisión el monto final del contrato y verificar si existen procesos de control o investigaciones relacionadas. En todo caso, la denuncia se suma a la discusión de fondo sobre cómo se están ejecutando los recursos públicos y qué tan pertinentes son este tipo de contrataciones en entidades del Estado.
Juan Joya




