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27 marzo, 2026El Comité Olímpico Internacional (COI) anunció un cambio histórico en las reglas del deporte mundial: a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, solo las mujeres biológicas podrán competir en las disciplinas femeninas. La medida marca un giro significativo en la política del organismo y ha desatado un intenso debate a nivel internacional.
La decisión fue adoptada por el Comité Ejecutivo del COI bajo el argumento de proteger la equidad, la seguridad y la integridad en el deporte femenino. Según lo establecido, la elegibilidad de las atletas se determinará mediante la detección del gen SRY, asociado al cromosoma Y, presente en hombres biológicos.
Este análisis, que podrá realizarse con muestras de saliva, sangre o hisopado bucal, se aplicará una sola vez en la vida de cada deportista. Quienes presenten dicho gen no podrán competir en la categoría femenina, aunque sí podrían hacerlo en categorías masculinas o mixtas.
La presidenta del COI, Kirsty Coventry, defendió la medida señalando que responde a evidencia científica y busca garantizar condiciones justas en competencias donde factores como la fuerza o la resistencia pueden marcar diferencias significativas.

Exclusión de atletas trans y casos complejos
La nueva normativa implica la exclusión de mujeres transgénero de las pruebas femeninas en el ámbito olímpico. Asimismo, afecta a algunas atletas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD), aunque contempla excepciones en condiciones específicas como el síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos (CAIS), donde no existiría ventaja competitiva.
Casos emblemáticos como los de la atleta sudafricana Caster Semenya han sido parte del contexto que alimentó el debate sobre la regulación en el deporte femenino, especialmente en torno a los niveles hormonales y las ventajas biológicas.
La decisión representa un cambio de rumbo frente a la postura adoptada en años recientes por el COI, que había promovido lineamientos más inclusivos basados en niveles de testosterona y no en criterios estrictamente biológicos.
Con esta nueva política, el organismo retoma prácticas como los test de verificación de sexo, abandonados en la década de los 90 por cuestionamientos éticos, legales y científicos.

La medida ha generado reacciones encontradas a nivel global. Mientras algunos sectores la consideran necesaria para preservar la igualdad de condiciones en el deporte femenino, otros la califican de discriminatoria y cuestionan que los cromosomas sean el único criterio válido para definir la elegibilidad.
Organizaciones de derechos humanos y expertos en género han advertido sobre los posibles impactos en la inclusión y la diversidad dentro del deporte, anticipando que el tema seguirá siendo objeto de discusión en los próximos años.
La nueva normativa del COI no solo redefine las reglas del olimpismo, sino que también podría influir en federaciones deportivas internacionales y legislaciones nacionales.
De cara a Los Ángeles 2028, el deporte mundial entra en una nueva etapa en la que el equilibrio entre equidad competitiva e inclusión seguirá siendo uno de los mayores desafíos.
Paola Martínez Burgos




