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16 junio, 2026El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, hicieron un llamado urgente a los líderes del G7 para que conviertan en una prioridad la aprobación del último componente pendiente del Acuerdo Global sobre Pandemias, una iniciativa diseñada para fortalecer la respuesta internacional frente a futuras emergencias sanitarias.
A través de una carta abierta dirigida a los jefes de Gobierno de las principales economías industrializadas, reunidos desde este lunes en la cumbre del G7, ambos líderes advirtieron que la comunidad internacional continúa expuesta a riesgos similares a los que permitieron la expansión de la pandemia de covid-19, si no se logra concretar el anexo que aún está en negociación.
Según explicaron, el punto pendiente corresponde al mecanismo que permitirá identificar con rapidez los patógenos con potencial pandémico y compartir información genética esencial para acelerar el desarrollo de diagnósticos, tratamientos y vacunas. Sin este instrumento, sostienen, el mundo mantendría las mismas vulnerabilidades que existían antes de la crisis sanitaria que paralizó al planeta hace apenas unos años.
En la misiva, Lula y Tedros recordaron que los expertos científicos estiman que existe aproximadamente una probabilidad del 25 % de que ocurra una nueva pandemia durante la próxima década, una advertencia que refuerza la necesidad de consolidar mecanismos de cooperación global antes de que surja una nueva emergencia.
Por esta razón, solicitaron a los mandatarios del G7 que envíen una señal política contundente de cara a la próxima ronda de negociaciones, prevista entre el 6 y el 17 de julio en Ginebra. Ambos consideran fundamental que los gobiernos instruyan a sus equipos negociadores para alcanzar consensos que permitan cerrar el acuerdo definitivo.
En uno de los apartados más destacados de la carta, los firmantes subrayan que los obstáculos pendientes no podrán resolverse únicamente mediante discusiones técnicas, sino que requieren liderazgo político al más alto nivel. En ese sentido, afirmaron que la solidaridad internacional constituye la mejor herramienta para enfrentar futuras amenazas sanitarias y recalcaron que esta debe ser promovida desde los gobiernos.
La declaración también responde a las críticas de sectores que han cuestionado el Acuerdo Global sobre Pandemias por una supuesta cesión de soberanía nacional a la OMS. Frente a estos señalamientos, Lula y Tedros fueron enfáticos en aclarar que el tratado no otorga facultades al organismo internacional para intervenir en las decisiones internas de los países.
El documento señala expresamente que “nada en el Acuerdo otorga a la OMS autoridad para dirigir o modificar las leyes o políticas de un país”, ni para imponer medidas como confinamientos, restricciones de viaje o mandatos de vacunación. Asimismo, recalca que cualquier decisión relacionada con estas acciones seguirá siendo competencia exclusiva de los Estados soberanos.
El anexo que continúa en negociación, conocido como PABS (Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios), no solo busca facilitar el intercambio rápido de información científica durante una emergencia sanitaria, sino también garantizar que los beneficios derivados de ese conocimiento sean distribuidos de manera más equitativa.
Actualmente, recuerdan Lula y Tedros, las reglas para acceder a patógenos y compartir los beneficios obtenidos de ellos suelen definirse de forma improvisada en medio de las crisis, lo que genera retrasos y desigualdades en la respuesta global. Por ello, consideran indispensable establecer un marco permanente que permita actuar con mayor rapidez y previsibilidad.
Los líderes destacaron además que el sistema PABS se fundamenta en un principio de justicia y reciprocidad: los países que compartan oportunamente muestras e información sobre patógenos peligrosos deben tener la garantía de que las vacunas, tratamientos y demás herramientas desarrolladas a partir de esos datos también llegarán a sus poblaciones.
Con este mecanismo, el Acuerdo Global sobre Pandemias pretende convertirse en un marco internacional único y estable, capaz de coordinar a laboratorios, centros de investigación y gobiernos de todo el mundo para responder de forma más eficiente ante cualquier brote con potencial pandémico y evitar que se repitan los errores evidenciados durante la emergencia por covid-19.
Sala Digital Colmundo




