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Colombia cerró 2025 con 7,2 millones de personas desplazadas dentro de su propio territorio, según el más reciente informe del Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC) y el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC). La cifra ubica al país como el segundo con mayor número de desplazados internos en el mundo, solo por detrás de Sudán, nación que atraviesa una guerra civil desde 2023. El registro refleja el impacto acumulado de décadas de conflicto armado, violencia y presencia de grupos ilegales en distintas regiones del país, que han obligado a millones de personas a abandonar sus hogares sin salir de las fronteras nacionales.
El informe señala que al cierre de 2025 había 82,2 millones de desplazados internos en el mundo, el segundo nivel más alto desde que comenzaron los registros en 1998. Aunque el dato representa una leve reducción frente a los 83,4 millones reportados en 2024, evidencia una tendencia sostenida de crecimiento si se compara con los 38,9 millones contabilizados en 2016. De acuerdo con el IDMC, el aumento de los conflictos armados y la intensificación de las crisis humanitarias han llevado a que el desplazamiento interno se convierta en uno de los principales desafíos globales.
A diferencia de los refugiados, los desplazados internos permanecen dentro de las fronteras de su país. En el caso colombiano, se trata de personas que han debido abandonar municipios, veredas y comunidades por amenazas, enfrentamientos armados, homicidios, masacres o disputas territoriales entre grupos ilegales. Aunque continúan en territorio nacional, muchas de estas familias no pueden regresar a sus lugares de origen y enfrentan dificultades de acceso a vivienda, empleo, salud y educación. El informe advierte además que esta población suele recibir menos atención y recursos internacionales que quienes cruzan fronteras en condición de refugio.
En América Latina, Colombia mantiene una diferencia considerable frente al resto de países de la región. Haití aparece en segundo lugar con 1,4 millones de desplazados internos, seguido por Guatemala con 573.000 y México con 390.000. A nivel global, después de Colombia se ubican Siria con seis millones de desplazados, Yemen con 4,8 millones y Afganistán con 4,4 millones. Según el reporte, casi la mitad de todos los desplazados internos por conflicto en el planeta se concentran en estos cinco países.
El documento también pone en evidencia que 2025 marcó un punto de inflexión en la crisis humanitaria mundial. Por primera vez desde que existen estos registros (1998), los conflictos armados y la violencia generaron más desplazamientos que los desastres naturales. Durante el año se contabilizaron 32,3 millones de nuevos desplazamientos asociados a guerras y hechos violentos, un aumento del 60 % frente a 2024 y la cifra anual más alta registrada hasta ahora. Los desastres naturales provocaron 29,9 millones de desplazamientos, impulsados principalmente por tormentas, inundaciones, incendios forestales y evacuaciones preventivas.
El informe muetsra a Irán y a la República Democrática del Congo como los países que más sumaron al aumento de desplazamientos por conflicto durante 2025, mientras que Haití registró cerca de un millón de nuevos casos relacionados con la expansión de la violencia de pandillas. En materia de fenómenos climáticos, Filipinas encabezó los registros con 10,7 millones de desplazamientos, seguida por China y Pakistán. En América Latina, Chile reportó 1,5 millones de evacuaciones vinculadas a alertas de tsunami y Cuba más de 753.000 desplazamientos asociados a huracanes.
El IDMC y el NRC también alertaron sobre el debilitamiento del sistema internacional de ayuda humanitaria. El informe argumenta que la reducción de recursos por parte de países donantes, entre ellos Estados Unidos, está afectando la capacidad de atención a las poblaciones desplazadas. A esto sumado a una disminución en la calidad y disponibilidad de datos en varios países monitoreados, lo que dificulta identificar necesidades, distribuir ayudas y diseñar políticas públicas efectivas. Para los autores del informe, la combinación entre conflictos prolongados, desastres climáticos y limitaciones financieras está profundizando una crisis global de desplazamiento que continúa en expansión.
Juan Joya




