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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes 12 de mayo desde la Casa Blanca que su administración trabajará para lograr la liberación de todos los presos políticos que permanecen detenidos en Venezuela. La declaración fue realizada durante un intercambio con periodistas antes de emprender un viaje oficial hacia China y se conoce en medio del proceso de transición política abierto tras la salida de Nicolás Maduro del poder a comienzos de este año.
Las declaraciones se conocieron luego de que un periodista preguntara directamente al mandatario si le preocupaba la situación de los detenidos políticos venezolanos. La inquietud reflejaba la presión que sectores opositores, familiares de presos y organizaciones de derechos humanos han mantenido sobre Washington para que la situación carcelaria no quede relegada frente a la nueva etapa económica impulsada entre Caracas y Estados Unidos.
Trump respondió con una frase breve, pero contundente: “Vamos a sacarlos a todos”. Acto seguido recordó que, según su versión, ya se han producido varias liberaciones. “Como saben, liberamos a muchos. Ellos liberaron a muchos de los presos políticos, y con el resto también lo harán”, afirmó el mandatario estadounidense ante la prensa acreditada en la Casa Blanca. Aunque no detalló mecanismos ni fechas concretas, la declaración representó hasta ahora el compromiso más explícito de su gobierno frente al futuro de los detenidos políticos venezolanos.
La afirmación también estuvo acompañada de un nuevo respaldo político a Delcy Rodríguez, quien asumió protagonismo en la conducción del país tras la captura y salida de Maduro. “Delcy está haciendo un gran trabajo”, aseguró Trump. La frase tiene relevancia política porque confirma que Washington mantiene abierta una relación directa con una figura histórica del chavismo, pese a las sanciones y cuestionamientos que durante años existieron contra integrantes de ese sector político.
El mandatario estadounidense defendió además la nueva etapa económica que atraviesa Venezuela y la vinculó directamente con el ingreso de grandes compañías petroleras estadounidenses. “El pueblo de Venezuela está encantado con lo que está sucediendo. Ni siquiera lo pueden creer. Están bailando en las calles”, sostuvo Trump al describir el panorama que, según él, vive actualmente el país sudamericano. En ese contexto mencionó la llegada de empresas como ExxonMobil y Chevron al mercado venezolano, asegurando que Venezuela “está ganando más dinero de lo que ha ganado en los últimos 25 años”.
Detrás de esas declaraciones aparece uno de los principales intereses estratégicos de Washington en la transición venezolana: la recuperación de la producción petrolera y la reapertura económica del país. Trump presentó esa liberalización como una señal de estabilización y como parte de un proceso que, según la visión de su gobierno, debería desembocar en una transición política más amplia y eventualmente en elecciones libres.
Sin embargo, el escenario sigue marcado por cuestionamientos sobre el verdadero alcance de las excarcelaciones anunciadas por Caracas. Según cifras oficiales del gobierno venezolano, la ley de amnistía promovida por la administración de Rodríguez habría beneficiado a más de 8.000 personas. No obstante, familiares de detenidos y organizaciones defensoras de derechos humanos han cuestionado esas cifras y advierten que muchas de las liberaciones han sido parciales o condicionadas.
Las observaciones más recientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos profundizaron esas dudas. El organismo indicó la semana pasada que únicamente 186 personas habrían recuperado plenamente su libertad, mientras otras 554 salieron de prisión bajo medidas cautelares que todavía restringen parte de sus derechos. La diferencia entre las cifras oficiales y los datos reportados por organismos internacionales ha alimentado el escepticismo sobre la velocidad y transparencia del proceso.
Juan Joya




