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13 abril, 2026El Gobierno colombiano autorizó la eutanasia de hipopótamos como medida para frenar su crecimiento descontrolado, una decisión que impacta directamente a una población que ya supera los 200 individuos en el país. La ministra de Ambiente (e), Irene Vélez, aseguró que la intervención es necesaria ante el riesgo ambiental que representa esta especie invasora.
El origen del problema se remonta a la introducción ilegal de cuatro hipopótamos en la Hacienda Nápoles por parte de Pablo Escobar, lo que derivó en una población que hoy crece sin control. Según la funcionaria, la reproducción a partir de un grupo reducido ha generado endogamia y alteraciones genéticas visibles, lo que agrava el manejo de la especie.
De acuerdo con cifras oficiales, en 2022 se registraban 169 ejemplares, pero las proyecciones actuales advierten que, sin intervención, la población podría superar los 500 hipopótamos en 2030, especialmente en zonas como la Hacienda Nápoles y la Isla del Silencio. Este crecimiento acelerado ha encendido las alertas ambientales.
El impacto no es solo numérico, sino ecológico, ya que estos animales afectan directamente a especies nativas. La ministra explicó que la expansión de los hipopótamos pone en riesgo fauna como el manatí y la tortuga de río, alterando el equilibrio de los ecosistemas donde se han establecido.
Otro obstáculo clave es la imposibilidad de reubicarlos. Países como Sudáfrica han rechazado recibir estos animales, debido a que no pertenecen a poblaciones originales y presentan posibles alteraciones genéticas derivadas de la endogamia, lo que limita las alternativas de manejo.
Ante este panorama, el Gobierno emitió una circular que autoriza la eutanasia como medida científica y de control, estimando que alrededor de 80 individuos podrían ser sacrificados en el segundo semestre de 2026, dependiendo de su ubicación en diferentes regiones del país.
El protocolo contempla dos métodos: eutanasia química mediante inyección y eutanasia física con disparo de rifle por personal certificado. Posteriormente, los cuerpos serán enterrados bajo estrictos lineamientos sanitarios, garantizando trazabilidad, bioseguridad y bienestar animal.
La decisión abre un debate sobre el manejo de especies invasoras en Colombia, pero el Gobierno insiste en que no actuar podría generar un daño ambiental mayor. En palabras de la ministra, “el control de esta población es una responsabilidad ambiental”, en un contexto donde la expansión de los hipopótamos sigue desafiando la sostenibilidad de los ecosistemas.




