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24 agosto, 2026El presidente electo pidió una operación contra la cadena criminal y advirtió pérdidas superiores a $500.000 millones.
El presidente electo Abelardo de la Espriella lanzó una alerta por el presunto robo de combustibles en Colombia y pidió una respuesta inmediata de la Fuerza Pública para enfrentar el fenómeno. Según sus cifras, 123.700 barriles de productos refinados serían hurtados cada mes en distintas regiones.
La advertencia fue publicada en su cuenta de X y está dirigida al ministro de Defensa, al comandante general de las Fuerzas Militares y al director de la Policía. De la Espriella pidió una operación conjunta para identificar a los responsables y establecer si el combustible termina financiando o facilitando actividades del narcotráfico.
Un poliducto en el centro de la alerta
Según el presidente electo, una parte del robo estaría concentrada en un poliducto de 14 pulgadas que conecta Pozos Colorados, en Santa Marta, con el interior del país, especialmente a través de los departamentos de Magdalena y Cesar.
De mantenerse el volumen señalado, el país podría registrar más de 1,5 millones de barriles hurtados al año. De la Espriella calculó que esta actividad representaría pérdidas superiores a $500.000 millones para Ecopetrol y la Nación.
El mandatario calificó la situación como “absolutamente alarmante” y pidió que las autoridades no concentren sus esfuerzos únicamente en quienes realizan las perforaciones clandestinas a los ductos.
La alerta por el vínculo con el narcotráfico
De la Espriella también puso el foco en el posible destino del combustible sustraído. Según su planteamiento, parte de los hidrocarburos podría utilizarse como insumo para el procesamiento de cocaína, por lo que pidió determinar cuánto del producto robado termina en las cadenas del narcotráfico.
En su denuncia mencionó además las llamadas “caravanas de la muerte”, que estarían relacionadas con el transporte y custodia del combustible hurtado.
Según la información entregada por el presidente electo, esas caravanas podrían movilizar hasta 600 vehículos y tener entre sus posibles destinos zonas como el Catatumbo.
Piden atacar toda la estructura criminal
La propuesta de De la Espriella busca que la respuesta no se limite a capturar a quienes perforan los oleoductos o poliductos. Su instrucción es identificar a quienes financian, almacenan, transportan, compran y comercializan los hidrocarburos.
“No quiero que persigamos solamente al que perfora el tubo”, afirmó el presidente electo al reclamar una estrategia que permita desmantelar toda la cadena.
Para ello pidió una operación coordinada entre Fuerzas Militares, Policía, Ecopetrol y Fiscalía, con énfasis en inteligencia, control territorial y judicialización de las organizaciones involucradas.
Extinción de dominio sobre bienes utilizados
El presidente electo también solicitó aplicar extinción de dominio sobre vehículos, predios, depósitos y otros bienes utilizados para ejecutar o facilitar el robo de hidrocarburos.
De la Espriella pidió al ministro de Defensa asumir directamente la coordinación de la operación y presentar informes periódicos sobre sus resultados. “Cada barril robado es patrimonio de los colombianos”, sostuvo.
La denuncia plantea un desafío para el próximo Gobierno: establecer la dimensión real del robo de combustibles, identificar sus conexiones con otras economías ilegales y recuperar los recursos que, según la alerta, estarían perdiendo Ecopetrol y el Estado. La respuesta oficial deberá determinar si las cifras advertidas se confirman y qué tan extendida está la cadena criminal detrás del hurto.
Sala Digital Colmundo




