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15 abril, 2026Un nuevo episodio de tensión sacude la relación entre el Gobierno de Gustavo Petro y el Banco de la República, luego de que su gerente, Leonardo Villar, lanzara un fuerte llamado de atención al Ejecutivo. El funcionario pidió “bajar los ánimos” y frenar lo que calificó como ataques que deterioran el debate público y afectan la confianza institucional.
Durante su intervención en la Comisión IV de la Cámara de Representantes, Villar denunció que “se insiste en atacar persistentemente al Banco”, lo que, en su criterio, ha llevado a una “descalificación permanente de la Junta Directiva”. El gerente fue más allá al señalar que los cuestionamientos han escalado a un nivel preocupante, especialmente contra mujeres integrantes del organismo, lo que calificó como inaceptable.
El pronunciamiento hace referencia directa a declaraciones recientes del presidente Gustavo Petro, quien en un Consejo de Ministros cuestionó a la codirectora Laura Moisá. Según Villar, resulta grave que se utilicen calificativos como “guerrillera del EPL”, “marxista”, “fascista” o incluso “genocida”, términos que —advirtió— deben evitarse cuando no corresponden a hechos comprobados. “Utilizar la palabra genocida es algo que debemos evitar”, enfatizó.
La controversia se da en medio de un choque más amplio por la política monetaria. La reciente decisión del Banco de la República de subir la tasa de interés al 11,25 % profundizó la fractura con el Gobierno, al punto de que el ministro de Hacienda, Germán Ávila, se retiró de la junta directiva del emisor.
En este contexto, Villar insistió en la necesidad de moderar el tono del debate. “Le conviene al país frenar la campaña de descrédito contra el Banco de la República”, afirmó, advirtiendo que aunque la entidad mantiene su credibilidad, la confianza internacional podría verse afectada por los ataques reiterados.
Sin embargo, la respuesta del ministro Ávila no contribuyó a distender el ambiente. El jefe de la cartera de Hacienda defendió su postura y cuestionó tanto el lenguaje del gerente como las decisiones del Banco. Calificó como “un despropósito” el aumento de tasas en medio de un contexto económico global complejo, marcado por tensiones internacionales como la guerra en Irán.
Además, Ávila elevó el tono del debate al referirse a su pasado en el M-19. “Yo orgullosamente fui guerrillero y soy un desmovilizado”, afirmó, rechazando que ese tipo de antecedentes se utilicen como elemento de descalificación. En su intervención, también hizo alusión a la economista Olga Lucía Acosta, señalando que no debería verse afectada por las críticas del gerente.
El nuevo cruce de declaraciones evidencia una relación cada vez más deteriorada entre el Gobierno y el Banco de la República, en un momento clave para la economía colombiana. Más allá del debate técnico sobre tasas de interés, la controversia abre interrogantes sobre la independencia del emisor y el impacto que este tipo de enfrentamientos puede tener en la estabilidad económica y la confianza del país.




