
Petro rechaza arancel del 100 % de Ecuador y ordena salida de Colombia de la CAN
10 abril, 2026
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10 abril, 2026El presidente Gustavo Petro ordenó el retorno inmediato a Bogotá de la embajadora en Quito, María Antonia Velasco, en medio de la creciente tensión con Ecuador por la subida de aranceles al 100 % a productos colombianos. La decisión marca un nuevo punto de escalada en la crisis bilateral, que ya combina choques comerciales, diplomáticos y de seguridad en la frontera.
A través de su cuenta en X, el mandatario fue enfático al instruir que la diplomática debe regresar “de inmediato” al país y anunció además que el próximo consejo de ministros se realizará en zona fronteriza, una señal política de la gravedad del conflicto y de la intención del Gobierno de centralizar la respuesta en el territorio afectado.
Choque directo entre Petro y Noboa agrava la crisis
La disputa entre Colombia y Ecuador ha ido subiendo de tono con declaraciones cruzadas entre Daniel Noboa y Petro. El mandatario ecuatoriano justificó las medidas arancelarias —que comenzaron con un 30 % y ahora alcanzan el 100 %— al asegurar que Colombia no estaría actuando con suficiente firmeza frente al narcotráfico y el crimen organizado en la frontera común.
Incluso, Noboa dejó abierta la posibilidad de negociar en el futuro con un gobierno que, según dijo, tenga un mayor compromiso en la lucha contra la delincuencia. Estas afirmaciones generaron una respuesta contundente desde Bogotá, donde Petro defendió los resultados del país en la lucha antidrogas y rechazó los señalamientos.
Petro defiende la lucha antidrogas y exige respeto
En respuesta, Petro aseguró que Colombia ha logrado incautar más cocaína que cualquier otro país en la historia, destacando el esfuerzo institucional en la lucha contra el narcotráfico. Además, recordó el alto costo humano de esta confrontación, señalando que más de 200.000 colombianos han sido asesinados por este fenómeno, incluidos miembros de la fuerza pública.
El presidente también exigió respeto al gobierno ecuatoriano, subrayando que más de 15.000 policías colombianos han muerto combatiendo el narcotráfico, en un mensaje que elevó la tensión política entre ambos gobiernos y evidenció la profundidad del desacuerdo.
De la guerra comercial al deterioro diplomático
La actual crisis tiene origen en la llamada “guerra arancelaria” iniciada por Ecuador en 2026, cuando impuso una tasa del 30 % a productos colombianos. La medida fue escalando progresivamente al 50 % y finalmente al 100 %, profundizando un conflicto que ya afecta el comercio bilateral y las relaciones diplomáticas.
A este escenario se sumó un nuevo episodio de tensión luego de que Petro calificara al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas como un “preso político”, lo que fue interpretado por Quito como una intromisión en asuntos internos. Como respuesta, Ecuador llamó a consultas a su embajador en Bogotá, aumentando la fricción entre ambos países.
Diálogo suspendido y frontera en alerta
Las posibilidades de una salida negociada también se han debilitado. La canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld anunció la suspensión de las mesas técnicas previstas entre ambos países, argumentando la necesidad de condiciones adecuadas para el diálogo.
Mientras tanto, la situación en la frontera —de 586 kilómetros de extensión y clave para el comercio bilateral— sigue siendo frágil. Históricamente, Colombia y Ecuador han mantenido un intercambio cercano a 2.800 millones de dólares anuales, por lo que la crisis actual amenaza con afectar de forma directa a empresarios, transportadores y economías locales.
Incidentes de seguridad aumentan la tensión
El conflicto también ha tenido un componente militar. En semanas recientes, se reportó la aparición de una bomba sin explotar en territorio colombiano, presuntamente lanzada durante un operativo ecuatoriano contra grupos criminales.
Aunque inicialmente Petro denunció un bombardeo en suelo colombiano, una comisión binacional concluyó que el artefacto habría cruzado la frontera por rebote tras no detonar en Ecuador, lo que evitó una escalada mayor, pero dejó en evidencia la delicada situación de seguridad en la zona limítrofe.
La orden de retirar a la embajadora, sumada al endurecimiento del discurso entre ambos gobiernos, confirma que la crisis entre Colombia y Ecuador atraviesa uno de sus momentos más críticos, con efectos directos en la diplomacia, el comercio y la estabilidad regional.
Humberto ‘Toto’ Torres




