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7 abril, 2026¿Es coherente suspender órdenes de captura en medio de operativos contra la misma estructura?
En cuestión de días, el país vio dos escenas que difícilmente encajan entre sí. En Bogotá, 23 presuntos integrantes de la estructura criminal ‘El Mesa’ fueron capturados y presentados como resultado de un operativo coordinado entre la Dijín, la Fiscalía y la Policía Metropolitana. Al mismo tiempo, se conoció que el cabecilla y cofundador de esa misma organización, Gustavo Adolfo Pérez Peña, alias ‘El Montañero’, tiene suspendida su orden de captura por su participación como gestor dentro de un proceso de paz urbana. La coincidencia de ambos hechos detonó una fuerte reacción desde la administración distrital.
“Hoy en Bogotá anunciamos que, gracias a la Dijín, a la Fiscalía y a la Policía de Bogotá, fueron capturados 23 miembros de la banda ‘El Mesa’, entre ellos 8 sicarios”, afirmó el alcalde Carlos Fernando Galán. Sin embargo, el tono cambió de inmediato al referirse a la situación del jefe de esa estructura: “Mientras tanto, el Gobierno Nacional nombra al cabecilla de esa banda como gestor de paz y le levantó la orden de captura por una negociación que no solo no tiene ningún resultado positivo, sino que es peligrosa e irresponsable”. Para el mandatario, el caso evidencia una “incoherencia de la política criminal del país”.
Los capturados, según las autoridades, cumplían distintos roles dentro de la organización: sicarios, coordinadores de microtráfico, expendedores de droga y responsables de extorsiones. La desarticulación de la red criminal es el resultado de meses de trabajo investigativo, que incluyó infiltraciones y seguimiento sostenido. Galán resaltó ese esfuerzo al advertir el impacto de ese mensaje: “Un agente encubierto duró cerca de un año en el operativo y gracias a eso logramos la captura de estas personas… pero es frustrante ver esa incoherencia porque el Estado colombiano no puede mandar esos mensajes”.
Alias ‘El Montañero’ no es un actor menor dentro del entramado criminal. De acuerdo con las investigaciones, inició su trayectoria en el Ejército Popular de Liberación (EPL) y, tras su desmovilización, cofundó ‘El Mesa’ en Bello, Antioquia. Desde allí, la estructura se expandió a varias regiones del país, incluyendo Caldas, Cundinamarca, Cartagena y Tunja. En Bogotá, donde llegó en 2012, consolidó rutas de tráfico utilizando fachadas como el transporte informal y recurrió a homicidios selectivos para disputar territorios, particularmente en corredores que conectan zonas como Usme y Suba.
Los informes de inteligencia también lo ubican como un articulador de redes criminales con alcance internacional. Según esos reportes, mantendría vínculos con el ELN, con frentes del Estado Mayor Central de las disidencias de las Farc y con el denominado Tren de Aragua, especialmente en operaciones relacionadas con tráfico de armas y estupefacientes hacia mercados externos. A esto se suma un historial judicial extenso y el uso reiterado de identidades falsas: nació como Luis Rodrigo Rodríguez Rodríguez, luego figuró como Juan Camilo Hernández Berrío y actualmente se identifica como Gustavo Adolfo Pérez Peña.
Uno de los episodios más recientes que agrava su situación ocurrió en la cárcel de Cómbita, donde fue asesinado alias ‘Titi’, cabecilla de la estructura rival ‘Pachelly’. Las investigaciones de la Dijín reunieron elementos que lo vincularían con ese homicidio, lo que permitió emitir una nueva orden de captura en 2025. Esa orden es la que hoy permanece suspendida, tras una decisión adoptada el 27 de marzo de 2026, que le otorga un margen de al menos seis meses en el marco de su rol como gestor de paz.
A esto se suma que, tras recuperar la libertad en marzo de 2024, las autoridades perdieron su rastro durante varios meses. Solo hacia finales de 2025 lograron ubicarlo fuera del país, específicamente en París, donde permaneció por un periodo prolongado sin que se aclararan los motivos de su estadía. La posibilidad de capturarlo a su regreso quedó sin efecto tras la suspensión de la orden judicial.
Las reacciones no se han limitado a Bogotá. Desde Medellín, el alcalde Federico Gutiérrez también cuestionó la medida y anunció el envío de información a autoridades europeas sobre las operaciones internacionales de esta estructura. “Uno de los mayores beneficiados con el levantamiento de órdenes de captura es alias ‘El Montañero’, sindicado por homicidio, jefe de una estructura que se ha expandido no solo en varios departamentos de Colombia sino a nivel internacional”, señaló.
Por su parte, la Fiscalía y el Gobierno nacional han defendido la decisión bajo el argumento de que hace parte de una estrategia de “paz urbana” que ha mostrado resultados, como la reducción de homicidios en Medellín durante 2024 y 2025. Sin embargo, para los alcaldes, el caso deja entrever tensiones de fondo entre la persecución judicial y los mecanismos de negociación con estructuras criminales. Mientras en Bogotá se exhibe el resultado operativo con 23 capturados, el máximo líder de esa red continúa sin orden de captura vigente y con reconocimiento dentro de un proceso de diálogo.
JUAN JOYA




