
Estafas amorosas en Colombia: ¿Sabía que tiene derecho a recuperar su dinero?
25 septiembre, 2026🌐 ASTROLABIO # 377 – VIERNES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
Desde el punto de vista geográfico es parte de Norteamérica, pero no es independiente.
Solo tiene 56 mil habitantes y pertenece a Dinamarca, aunque goza de autonomía.
Generalmente, las autonomías son la antesala nacionalista de las secesiones.
Al tener una identidad sociológica bien definida, las probabilidades de separatismo han ido escalando.
Ese apetito soberanista ha chocado con Copenhague, la capital danesa, que se debate en la incertidumbre.
Aunque Dinamarca es miembro de la Alianza Atlántica, sus capacidades político – militares son bastante precarias.
Tiene un ejército muy robusto pero a duras penas llega a las 15 mil unidades.
De hecho, la fuerza de élite con que el Reino cuenta en Groenlandia es un insignificante enjambre de trineos.
Eso supone que, en la práctica, no dispone de poder integral para enfrentar una secesión.
Situación que se agrava si se tiene en cuenta que la seguridad del Ártico depende en buena parte de esta gigantesca masa territorial.
Por cierto, el deshielo ha sacado a la superficie sus enormes riquezas.
Tierras raras, minerales críticos, gas, y petróleo. Un verdadero paraíso geopolítico.
Pero, claro, si no puede garantizar el control interno, la defensa frente a potencias imperiales y en expansión, como Rusia y China, era prácticamente irrisoria.
Para decirlo en otros términos, ni Dinamarca, ni una Groenlandia libre, podían garantizar la integridad de la isla.
O sea, ¿ qué sentido tendría la OTAN si, como eje de la seguridad del Atlántico Norte y del hemisferio occidental, perdiera el control de Groenlandia ?
Por supuesto, las tentaciones rusas y chinas sobre Nuuk no tardaron en hacerse cada vez más apetitosas.
Con el agravante de que Moscú y Pekín son íntimos aliados y se han empeñado en hacer del Polo Norte un teatro basado en su influencia.
Ante semejante panorama, el gobierno de los Estados Unidos solo tenía dos opciones.
La primera, permanecer impasibles, como lo hicieron todos sus gobiernos después de la Guerra Fría.
O proseguir la senda geoestratégica que históricamente les había caracterizado, esto es, la marcada por presidentes como A. Johnson, quien les compró Alaska a los rusos ; o T. Jefferson, el que les compró la gigantesca franja de Luisiana a los franceses.
En efecto, la identidad imperial tiene la respuesta, tarde o temprano.
En este caso, D. Trump es el continuador de la obra, históricamente concebida.
Una obra que puede sufrir altibajos, o a veces dar muestras de decadencia o de declive pero que, tarde o temprano, se reconfigura, se actualiza y le da sentido al concepto de preponderancia, o preeminencia.
Y el acuerdo de seguridad, finalmente logrado en triángulo entre Copenhague – Nuuk – Washington, es la mejor respuesta en función de la seguridad y la defensa … no de los EEUU, ni del Atlántico Norte, sino del espíritu mismo y la existencia de Occidente.
vicentetorrijos.com

