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29 julio, 2026Moscú señala al fundador de Telegram de facilitar actividades terroristas y anuncia que buscará incluirlo en una lista internacional de personas buscadas.
Rusia elevó este miércoles su confrontación con Telegram al acusar formalmente a su fundador, Pavel Durov, de facilitar actividades terroristas. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) sostiene que la plataforma habría sido utilizada por servicios de inteligencia ucranianos para reclutar jóvenes rusos y organizar ataques dentro del país, mientras la compañía respondió con una publicación desafiante en redes sociales.
La reacción de Telegram no tardó en llegar. La cuenta oficial de la plataforma publicó una imagen de Durov haciendo un gesto obsceno con el dedo corazón, interpretado como una respuesta directa a las acusaciones del Kremlin y al avance de la investigación en su contra.
Según el FSB, un chatbot de citas llamado Daivinchik/Leo habría sido utilizado por agentes ucranianos para contactar a ciudadanos rusos, haciéndose pasar por mujeres jóvenes, con el fin de persuadirlos o presionarlos para ejecutar actos de sabotaje y ataques contra infraestructura estratégica.
Las autoridades rusas aseguraron que 46 personas, de entre 12 y 22 años, fueron detenidas el año pasado tras ser reclutadas mediante ese mecanismo. Entre los objetivos de los presuntos ataques figuraban instalaciones de transporte, energía, comunicaciones y entidades financieras.
Como parte del proceso, Rusia anunció que buscará incluir a Pavel Durov en una lista internacional de personas buscadas. Aunque Moscú no precisó el mecanismo jurídico que utilizará, hasta el momento Interpol no se ha pronunciado sobre una eventual solicitud de notificación roja.
El caso profundiza el pulso entre el Gobierno ruso y la aplicación de mensajería. Telegram permanece restringido de facto en Rusia, por lo que muchos usuarios acceden mediante VPN, aunque entidades oficiales como el Kremlin y el Ministerio de Defensa continúan utilizando la plataforma para difundir información pública.
La aplicación se ha convertido en un “campo de batalla virtual” de la guerra entre Rusia y Ucrania, donde funcionarios, militares, blogueros e influenciadores de ambos bandos publican información y contenidos relacionados con el conflicto.
Durov, nacido en Rusia y con ciudadanía francesa y emiratí, ya enfrentó problemas judiciales en Europa. En 2024 fue detenido en Francia por presuntas fallas en la moderación de contenidos y cooperación con las autoridades, aunque posteriormente quedó en libertad mientras avanzan las investigaciones. El empresario ha rechazado las acusaciones y sostiene que Telegram cumple e incluso supera sus obligaciones para combatir actividades delictivas.
La nueva ofensiva judicial de Moscú añade tensión a la relación entre Rusia y una de las plataformas de mensajería más utilizadas del mundo. Si prospera la orden internacional de búsqueda, el caso podría abrir un nuevo capítulo en el debate sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas frente a los contenidos y actividades que circulan en sus servicios.
Sala Digital Colmundo



