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11 septiembre, 2026Trump analiza apoyo federal para aumentar la refinación de petróleo, mientras las plantas estadounidenses operan al 98% de su capacidad.
La Casa Blanca evalúa utilizar la Ley de Producción de Defensa para ampliar la capacidad de refinación de petróleo de Estados Unidos, en medio de la presión generada por el conflicto con Irán y el aumento de los precios de los combustibles. La propuesta surgió tras una reunión reciente del presidente Donald Trump con casi una docena de refinerías estadounidenses.
Dos fuentes familiarizadas con los planes señalaron que todavía no existe una decisión definitiva sobre la aplicación de la ley. Las conversaciones buscan determinar cómo podría utilizarse el respaldo federal para aumentar la producción y reducir la vulnerabilidad del país ante interrupciones en el suministro mundial de crudo.
Refinerías piden ampliar plantas existentes
Los ejecutivos del sector plantearon a funcionarios de la Casa Blanca que los recursos federales deberían concentrarse en ampliar las refinerías actuales y mejorar su eficiencia, en lugar de financiar nuevas instalaciones desde cero.
Construir una refinería completamente nueva implicaría mayores costos y varios años de ejecución. Para las empresas, aumentar la capacidad de plantas que ya están operativas permitiría obtener resultados con mayor rapidez.
La discusión ocurre cuando las refinerías estadounidenses trabajan al 98% de utilización, prácticamente al límite de su capacidad. El dato evidencia el margen reducido que tiene actualmente la industria para responder a un aumento repentino de la demanda.
Trump busca contener el precio de los combustibles
La iniciativa llega mientras el precio de los combustibles genera presión sobre consumidores y empresas estadounidenses. El precio promedio nacional del diésel superó los 6 dólares por galón, mientras la gasolina también permanece en niveles elevados.
Taylor Rogers, portavoz de la Casa Blanca, defendió la necesidad de aumentar la capacidad nacional y aseguró que la refinación es esencial para garantizar un suministro energético seguro, asequible y confiable.
La administración Trump evalúa distintas herramientas, entre ellas cambios regulatorios, agilización de permisos e inversión federal. La ampliación de la refinación se ha convertido en una de las respuestas planteadas por Washington frente a las alteraciones del mercado petrolero provocadas por el conflicto con Irán.
Una ley considerada de último recurso
La Ley de Producción de Defensa otorga al presidente amplias facultades para dirigir recursos industriales y ofrecer incentivos financieros a empresas consideradas estratégicas para la defensa nacional.
Su utilización para incrementar la capacidad de refinación sería excepcional. La herramienta nunca se había empleado con ese objetivo y las actuales conversaciones se apoyan en una resolución presidencial emitida en abril, que autorizó su uso para respaldar y ampliar la producción, refinación y logística petrolera estadounidense.
Estados Unidos mantiene una de las mayores capacidades de refinación del mundo. Sin embargo, el cierre de plantas que dejaron de ser rentables durante la última década redujo la capacidad total y concentró una mayor proporción de las operaciones en la costa del Golfo.
Brownsville aparece como prueba para la política
La discusión también pone bajo la lupa un proyecto en Brownsville, Texas. America First Refining planea construir allí una refinería con capacidad para procesar 168.000 barriles de petróleo diarios.
Donald Trump presentó el proyecto en marzo como la primera nueva refinería estadounidense en casi 50 años. La iniciativa cuenta con el respaldo de la empresa india Reliance Industries, que firmó un acuerdo de 20 años para adquirir la producción de la futura planta.
Todavía no está claro si el proyecto recibirá recursos bajo la Ley de Producción de Defensa. La posibilidad genera especial atención porque el proyecto tiene vínculos con personas cercanas a la administración Trump.
Donald Trump Jr. figura como inversionista minoritario pasivo de America First Refining, según documentos de la empresa y de sus inversionistas publicados por ProPublica. Cantor Fitzgerald, cuyo fundador Howard Lutnick es secretario de Comercio de Trump, también actúa como asesor financiero del proyecto.
Washington también busca petróleo fuera de EE. UU.
La estrategia de la Casa Blanca no se limita a aumentar la capacidad de refinación. La administración también impulsa un mayor acceso a suministros de petróleo extranjeros para garantizar materia prima a las plantas estadounidenses.
Recientemente, Trump anunció un acuerdo que contempla una participación del 35% del Gobierno estadounidense en North American Blue Energy Partners, una petrolera privada venezolana con derechos para desarrollar 17 campos petroleros.
La Casa Blanca sostiene que millones de barriles de la nueva producción venezolana podrían terminar siendo procesados en refinerías estadounidenses.
El desafío para Washington será convertir esas medidas en una respuesta efectiva frente a los precios actuales. Con las refinerías operando casi al máximo y el mercado mundial expuesto a nuevas interrupciones, la ampliación de la capacidad podría convertirse en una política de largo plazo para reducir la dependencia de los mercados externos, aunque sus efectos no serían inmediatos para los consumidores.
Sala Digital Colmundo




