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9 junio, 2026La segunda vuelta presidencial en Perú sigue sin un ganador definitivo. El candidato izquierdista Roberto Sánchez logró superar a Keiko Fujimori en el escrutinio oficial, aunque por un margen mínimo, mientras persisten dudas sobre el resultado final debido a miles de actas impugnadas y al voto pendiente del exterior.
A medida que avanza el conteo, el escenario político peruano enfrenta semanas de incertidumbre, en una elección marcada por la polarización y el temor a que resurjan denuncias de fraude similares a las ocurridas en los comicios de 2021.
Sánchez toma ventaja en una de las elecciones más reñidas de Perú
Tras más de 20 horas de escrutinio, Roberto Sánchez, candidato del partido Juntos por el Perú y representante de la denominada “izquierda provinciana”, logró ponerse por delante de Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular y cuatro veces aspirante a la Presidencia.
Con más del 95 % de las actas procesadas, Sánchez alcanzó una ventaja cercana a los 38.000 votos, impulsado principalmente por el respaldo obtenido en las zonas rurales de los Andes y la Amazonía, donde el conteo suele tardar más debido a las dificultades geográficas.
El cambio en la tendencia electoral se produjo casi 24 horas después del cierre de las urnas, cuando comenzaron a contabilizarse los votos de regiones alejadas que históricamente han respaldado a candidatos de izquierda.
El voto rural inclinó la balanza
La ventaja inicial de Keiko Fujimori se fue reduciendo progresivamente a medida que avanzó el escrutinio. Cuando cerca del 70 % de las actas habían sido procesadas, la candidata conservadora mantenía una diferencia superior a cinco puntos porcentuales.
Sin embargo, la llegada de los votos procedentes de comunidades rurales terminó modificando el panorama electoral. En esas regiones, Sánchez obtuvo amplias mayorías que le permitieron remontar el resultado.
La situación es distinta en Lima, principal bastión electoral del fujimorismo, donde Fujimori conserva una ventaja cercana al 63 % de los votos con más del 96 % de las actas contabilizadas.
Más de 1.500 actas impugnadas mantienen la incertidumbre
Pese al avance de Sánchez, el resultado continúa abierto y podría tardar semanas en definirse oficialmente.
El Jurado Nacional de Elecciones informó que más de 1.500 actas impugnadas deberán ser revisadas antes de incorporarse al cómputo final. Muchas de ellas corresponden a Lima y Callao, zonas donde Fujimori obtuvo un fuerte respaldo electoral.
A esto se suma el voto de los peruanos residentes en el exterior, tradicionalmente favorable al fujimorismo y del cual aún falta una cantidad significativa por contabilizar.
Las autoridades electorales han advertido que la proclamación oficial del nuevo presidente podría extenderse hasta mediados de julio debido a los recursos y solicitudes de nulidad que se presenten durante el proceso.
El fantasma del fraude vuelve a aparecer
La estrecha diferencia entre ambos candidatos ha reavivado los temores sobre posibles denuncias de fraude electoral, un escenario que Perú ya vivió durante las elecciones de 2021.
En aquel proceso, Keiko Fujimori intentó invalidar más de 200.000 votos procedentes de comunidades rurales e indígenas donde Pedro Castillo había obtenido una amplia ventaja. Sin embargo, las autoridades no encontraron evidencias que demostraran irregularidades.
Francesca Emanuele, analista del Center for Economic and Policy Research (CEPR) y observadora electoral, advirtió que una prolongada demora en la proclamación podría afectar nuevamente la confianza ciudadana.
Según explicó, la experiencia de 2021 demostró que las acusaciones sin pruebas pueden generar consecuencias duraderas para la estabilidad democrática y la gobernabilidad del país.
¿Quién es Roberto Sánchez?
Roberto Sánchez se ha presentado como el candidato de la “izquierda provinciana” y ha construido buena parte de su campaña sobre el legado político de Pedro Castillo.
Psicólogo de profesión y exministro durante el gobierno de Castillo, el aspirante presidencial ha adoptado símbolos asociados al expresidente, incluido el tradicional sombrero chotano que se convirtió en emblema del voto rural durante las elecciones de 2021.
La figura de Castillo continúa siendo un elemento central en el debate político peruano. El exmandatario fue destituido y encarcelado tras intentar disolver el Congreso en diciembre de 2022, una decisión que derivó en una profunda crisis institucional.
El desafío de la gobernabilidad
Más allá de quién resulte vencedor, el próximo presidente de Perú enfrentará un escenario político complejo, marcado por la fragmentación, la polarización y la desconfianza ciudadana hacia las instituciones.
La estrecha diferencia entre Sánchez y Fujimori anticipa un mandato condicionado por la necesidad de construir consensos en un país que continúa dividido entre visiones opuestas sobre su futuro político y económico.
Mientras el conteo sigue avanzando, millones de peruanos permanecen a la expectativa de conocer quién ocupará finalmente la Presidencia y si el resultado será aceptado por todos los sectores políticos en uno de los procesos electorales más disputados de la historia reciente del país.
Humberto ‘Toto’ Torres




