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14 abril, 2026El nuevo gerente interventor de la Nueva EPS, Jorge Iván Ospina, lanzó una alerta sobre la situación del sistema de salud colombiano al asegurar que la Unidad de Pago por Capitación (UPC) es insuficiente para cubrir las necesidades actuales. Desde su llegada a la entidad, que atiende a más de 11 millones de afiliados, anunció un plan de choque enfocado en mejorar el acceso a medicamentos, citas médicas y pagos a hospitales, en medio de una crisis financiera y operativa.
Durante una entrevista radial, el funcionario cuestionó el modelo de financiación vigente y sostuvo que el valor actual de la UPC no responde a las condiciones reales del país. Según explicó, factores como el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas han elevado los costos del sistema. En ese sentido, afirmó que “no creo que alcance” y que debe ajustarse a las características de cada población, planteando la necesidad de una UPC diferenciada.
En cuanto a su gestión, Ospina aseguró que el eje central será “dignificar” la atención en salud, mediante medidas urgentes para mejorar la prestación del servicio. El plan contempla agilizar la entrega de medicamentos, reducir la negación de servicios y fortalecer la atención con especialistas, buscando garantizar mayor oportunidad para los usuarios. “Vamos a apurar la entrega de medicamentos y reducir a cero la negación de servicios”, señaló.
El interventor también advirtió que la crisis no es solo administrativa, sino estructural, al señalar una desconexión entre la prevención y la atención médica. A su juicio, la falta de articulación en el sistema limita la calidad y oportunidad del servicio, lo que termina afectando directamente a los pacientes.
Uno de los principales retos será el frente financiero. La Nueva EPS no cuenta con estados contables certificados desde 2023, lo que dificulta dimensionar el alcance real de la crisis. Frente a esto, Ospina planteó un proceso de saneamiento contable como paso previo a una eventual capitalización. “Sanear contablemente para capitalizar”, resumió, al explicar la hoja de ruta económica.
La propuesta también incluye fortalecer la participación del Estado en la entidad, con el objetivo de generar economías de escala en la compra de medicamentos e insumos. Según el interventor, una EPS pública de gran tamaño podría reducir costos y reorganizar la red de servicios, aunque evitó precisar el monto de recursos necesarios hasta no tener claridad financiera.
La situación ha generado tensiones con clínicas y hospitales, algunos de los cuales han suspendido servicios debido a deudas acumuladas, especialmente en ciudades como Medellín. Ante este panorama, Ospina anunció diálogos con los prestadores para renegociar pagos y evitar una mayor afectación en la atención. En sus palabras, la crisis es comparable a “un incendio” que debe resolverse con diálogo y coordinación entre actores del sistema.
Más allá del caso puntual de la Nueva EPS, el funcionario planteó un debate de fondo sobre el modelo de salud en Colombia. Recordó que en las últimas dos décadas han desaparecido cerca de 100 EPS, lo que evidencia fallas estructurales. Además, criticó que el sistema actual incentiva la atención de enfermedades en lugar de la prevención, lo que incrementa los costos. “Hay incentivos perversos: a las instituciones les conviene que la gente esté enferma”, afirmó.
Finalmente, Ospina insistió en que reformar el esquema de financiación será clave para la sostenibilidad del sistema. En particular, reiteró la necesidad de una UPC diferenciada que tenga en cuenta variables como la edad, las enfermedades y las condiciones territoriales. Este ajuste, concluyó, podría ser determinante para garantizar el acceso y la viabilidad del sistema de salud colombiano en el futuro.
Sala Digital Colmundo




