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La Fiscalía General de la Nación avanzó en el esclarecimiento del asesinato del profesor universitario y funcionario público Neill Felipe Cubides Ariza, tras presentar ante un juez de control de garantías a cuatro presuntos responsables: Arnold Esteban Páez Herrera, alias “Pecueca”; Álvaro Andrés Gómez Méndez, alias “Cabezón”; Michael Andrés Chitiva Henao, alias “Chirry”; y Sergio David Vásquez Rivera, alias “Pipo”. De acuerdo con el ente acusador, los detenidos harían parte de una estructura delincuencial dedicada a interceptar víctimas bajo la modalidad de falso servicio de transporte, para retenerlas, despojarlas de sus recursos y posteriormente abandonarlas, en este caso con un desenlace homicida.
Los hechos se remontan a la noche del miércoles 15 de enero de 2026. A las 10:06 p. m., cámaras de seguridad registraron a Cubides saliendo de la Clínica El Country, en el norte de Bogotá, tras acompañar a su esposa y a su hijo menor en una atención médica. Minutos después, hacia las 10:07 p. m., fue captado cruzando la carrera 15 y abordando un vehículo particular de color azul solicitado a través de una aplicación. Ese fue el último registro visual del docente con vida. Según la reconstrucción de tiempos, desde ese momento comenzó un periodo de retención ilegal que se extendió por al menos tres horas.
La madrugada del jueves 16 de enero marcó un punto clave en la investigación. Entre la 1:25:41 a. m. y la 1:51 a. m. se realizaron tres transacciones bancarias desde las cuentas del profesor por un total aproximado de 6.250.000 pesos. La primera por dos millones de pesos, la segunda por cuatro millones y la tercera por 250.000 pesos, todas registradas en establecimientos comerciales del sector de Venecia, en la localidad de Tunjuelito, al sur de la ciudad. Estos movimientos, detectados por su esposa Denis Alfaro al comunicarse con las entidades financieras y revisar el correo electrónico del docente, permitieron inferir que estaba siendo víctima de un ‘paseo millonario’.
Días después, el 19 de enero, el cuerpo fue hallado en una carreta en la vereda Los Soches, zona rural de la localidad de Usme. El cadáver presentaba signos evidentes de violencia y había sido sometido a incineración, lo que impidió su reconocimiento por huellas dactilares. La identificación solo fue posible mediante análisis odontológico con apoyo de las placas dentales suministradas por la familia. Para ese momento, el profesor llevaba cuatro días desaparecido.
Las capturas se materializaron en operativos realizados en las localidades de Bosa y San Cristóbal. Durante las diligencias, las autoridades incautaron dos vehículos, tres teléfonos celulares y una tarjeta de operación de transporte público, elementos que hacen parte del acervo probatorio. Entre los capturados, destaca el caso de Michael Andrés Chitiva Henao, quien ya había sido detenido por un hecho similar de ‘paseo millonario’ contra un ciudadano extranjero en enero de 2024 y había recuperado su libertad en diciembre de 2025 por decisión judicial. Otros implicados registran antecedentes por delitos como lesiones personales, violencia intrafamiliar y secuestro extorsivo agravado.
En audiencia reservada, un juez de control de garantías legalizó las capturas, pero las diligencias de imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento fueron suspendidas debido al volumen del expediente y trámites pendientes. La Fiscalía imputará a los cuatro procesados los delitos de homicidio agravado, hurto calificado y secuestro extorsivo, por los que podrían enfrentar penas significativas en caso de ser hallados culpables.
El caso también ha abierto una línea de análisis sobre el perfil de la víctima. Cubides Ariza, de 54 años, era ingeniero financiero, especialista en soluciones financieras y magíster en administración de empresas. Además de su rol como docente en la Universidad Externado de Colombia, se desempeñaba como asesor activo de la Procuraduría General de la Nación en la Dirección Nacional de Investigaciones Especiales, dependencia encargada de procesos disciplinarios de alto impacto. Aunque al momento de su desaparición se encontraba en periodo de vacaciones, su entorno familiar ha señalado que no existen indicios claros de que el crimen esté relacionado con su actividad profesional, sin descartar completamente esa hipótesis.
Las autoridades, a través del CTI, avanzan en la reconstrucción detallada del recorrido del vehículo en el que se movilizó el profesor, con el fin de establecer los puntos exactos de retención, desplazamiento hacia la zona de transacciones y posterior traslado al lugar donde fue abandonado el cuerpo. En paralelo, se mantiene abierta la posibilidad de identificar más integrantes de la red delincuencial. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, confirmó la activación de un grupo especial conjunto entre Fiscalía, CTI y Policía Metropolitana, y aseguró que los responsables “serán capturados y puestos a disposición de la justicia”.
Juan Joya




