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4 diciembre, 2025Dos hombres fueron detenidos en la localidad de Usaquén, norte de Bogotá, luego de que el 2 de diciembre accionaran un fusil al aire en el barrio Canaima, desencadenando pánico entre los transeúntes y un operativo policial que terminó con su captura en flagrancia.
Según informó la Policía Metropolitana de Bogotá, agentes acudieron al lugar tras varias llamadas a la línea de emergencias por detonaciones en vía pública. Al llegar, uno de los sospechosos intentó huir en un vehículo junto a otra persona, lo que derivó en una persecución que concluyó en la intersección de la calle 195 con carrera 20.
Durante la requisa al vehículo se incautó un fusil calibre 5.56, un proveedor, cinco cartuchos y una máscara con características inusuales, similar a las utilizadas por médicos en Europa durante la peste bubónica, un hallazgo que incrementó la alarma de las autoridades.
Los capturados fueron identificados como Carlos Guillermo Contreras Ramírez, de 39 años, y Alexander Ega Colina Velazco, de 19 años. Contreras Ramírez cuenta con antecedentes penales por extorsión, porte ilegal de armas y hurto calificado, y, según registros judiciales, perteneció a la estructura delictiva conocida como una “oficina de cobro” con operaciones en Cali.

En 2013 había sido condenado por un caso de extorsión contra un empresario minero en Boyacá, en el que se exigieron sumas millonarias, se amenazó a la familia de la víctima y se cometieron robos violentos, incluyendo joyas de alto valor.
Por el tiroteo ocurrido en Usaquén, la captura de ambos fue legalizada y la Fiscalía les imputó cargos, imponiéndoles medida de aseguramiento mientras avanza la investigación.
El episodio ha generado preocupación en la ciudadanía y en las autoridades locales, puesto que evidencia que individuos con historial delictivo siguen operando en zonas residenciales de Bogotá. Según la Policía Metropolitana, el hallazgo del arma y la máscara —un objeto poco común en este tipo de actuaciones— resalta la peligrosidad de los detenidos y la posibilidad de vínculos con redes criminales de mayor escala.
En lo que va del año 2025, la institución reporta más de 32.643 capturas por diferentes delitos y la incautación de 1.634 armas de fuego en la ciudad.
El incidente en Usaquén revive viejas inquietudes sobre la circulación de armas, el resurgimiento de actores violentos con prontuarios criminales y la eficacia del control policial en Bogotá. Expertos en seguridad advierten sobre la necesidad de fortalecer la inteligencia e investigar posibles conexiones entre este tipo de detenidos y redes de extorsión, narcotráfico u otros grupos delictivos.
La captura de Contreras Ramírez y Colina Velazco demuestra que la vigilancia ciudadana y la rápida reacción policial pueden desarticular actos violentos, pero al mismo tiempo subraya que la ciudad sigue expuesta a amenazas latentes que exigen acciones coordinadas de autoridades y sociedad.
Paola Martínez Burgos




