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13 noviembre, 2025Han pasado cuatro décadas desde la tragedia de Armero, una herida que el país no logra cerrar del todo. En medio de la conmemoración, una nueva mirada audiovisual busca reconstruir la historia desde la ciencia y la memoria colectiva. Se trata del documental Armero, 40 años con Ciencia Volcánica, codirigido por Daniel Zamora y Marcela Han, una producción que, más allá del drama humano, explora cómo la ciencia volcánica nació en Colombia entre el dolor y la resiliencia.
“El punto de partida fue darle herramientas a las personas que recuerdan lo que ocurrió, contándoles de manera detallada, y desde la divulgación científica, cómo fue ese fenómeno geológico”, explicó Zamora en entrevista con Colmundo Radio. “Queríamos contar qué pasó aquella noche del 13 de noviembre de 1985, pero también qué aprendimos después, cómo evolucionó el monitoreo de los volcanes y cómo la ciencia puede convertirse en memoria viva.”
El director, egresado de la Universidad Externado de Colombia y con una maestría en escritura creativa, trabajó junto a su colega Marcela Han, politóloga y realizadora audiovisual galardonada. Ambos asumieron el reto de abordar un tema que sigue siendo doloroso y complejo en la historia del país. “No queríamos quedarnos solo con el relato humano del desastre”, señala Zamora. “Buscamos ese punto medio en el que las vivencias de los sobrevivientes y la mirada de los científicos se complementaran sin anularse. Cada relato tiene un valor en la construcción de memoria.”
El documental, realizado con el apoyo del Servicio Geológico Colombiano, reúne testimonios de vulcanólogos, geólogos y sobrevivientes, tejiendo un relato en el que la ciencia y el dolor dialogan. “Uno de los grandes desafíos fue equilibrar la emoción y la objetividad”, afirmó el director. “Le pusimos rostro a los números y rostro a la ciencia, porque detrás de cada dato hay una historia, una vida y una lección que no se puede olvidar.”
En la producción, que requirió 11 meses de investigación y más de 17 horas de entrevistas, los realizadores lograron condensar en 53 minutos una historia que mezcla el rigor científico con la sensibilidad humana. “Fuimos al volcán varias veces: cuando estaba despejado, cuando nevó, cuando la niebla lo cubría. Todo eso fue parte del proceso”, relató Zamora. “Tuvimos que renunciar a mucho material valioso, pero el objetivo era claro: que el mensaje de conciencia y prevención llegara a las nuevas generaciones.”
El documental también explora cómo la erupción del Nevado del Ruiz marcó un antes y un después en la vulcanología colombiana. Según los investigadores, el monitoreo volcánico en el país comenzó formalmente tras la reactivación del Ruiz en diciembre de 1984. Sin embargo, el corto tiempo entre esa alerta inicial y la tragedia impidió que los mensajes de riesgo llegaran a tiempo. “En ese entonces, no existía la tecnología ni la articulación institucional que hoy tenemos”, recuerda Zamora. “Pero esa tragedia nos enseñó que la ciencia debe comunicarse con la gente, no quedarse en los laboratorios.”
Más allá de su rigor técnico, Armero, 40 años con Ciencia Volcánica invita a reflexionar sobre la relación entre conocimiento, prevención y memoria. En palabras de Zamora, “la conciencia volcánica no es solo entender los volcanes, sino entendernos a nosotros mismos como sociedad: qué aprendimos, qué olvidamos y qué debemos recordar para que nunca más vuelva a pasar.”
El documental será estrenado próximamente, con una distribución que incluirá proyecciones académicas y espacios de divulgación científica. “Queremos que lo vean los jóvenes, los que nacieron después del 85 y no conocen lo que pasó, para que comprendan que la memoria también se construye desde la ciencia”, concluyó Zamora.
Humberto ‘Toto’ Torres




