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El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo publicó el 7 de noviembre de 2025 un proyecto de decreto que propone aumentar los impuestos de importación (aranceles) para carros y motos que funcionan con gasolina o diésel. La propuesta busca encarecer la entrada de vehículos contaminantes al país y promover el uso de tecnologías más limpias, como los eléctricos e híbridos.
En concreto, el borrador plantea subir el arancel máximo para carros de pasajeros hasta el 40 % y para motocicletas con motor a gasolina hasta el 35 %. Estos porcentajes se aplicarían únicamente a vehículos que provienen de países con los que Colombia no tiene tratados de libre comercio (TLC). Es decir, los carros y motos importados desde países con TLC seguirían pagando los aranceles preferenciales ya establecidos.
Según el documento oficial, el objetivo es “desincentivar la importación de vehículos contaminantes” y atraer inversión hacia el ensamblaje y producción nacional de vehículos más limpios. El Gobierno argumenta que Colombia aún depende en gran medida de los combustibles fósiles, y que subir los aranceles puede ayudar a orientar el consumo hacia opciones más sostenibles.
La medida hace parte de la estrategia de reindustrialización y transición energética del Gobierno. Además de proteger el medio ambiente, se busca fortalecer la industria automotriz nacional, que ha perdido protagonismo frente a las importaciones. El decreto también busca estimular la producción local de vehículos eléctricos, híbridos y menos contaminantes.
El proyecto está en etapa de consulta pública. Si se aprueba en su forma actual, entraría en vigencia entre 15 y 90 días después de su publicación oficial. Esto significa que aún puede ser ajustado o modificado antes de convertirse en norma definitiva.
Uno de los efectos más inmediatos sería el aumento en el precio de los vehículos importados que usan gasolina o diésel. Analistas del sector advierten que modelos económicos podrían subir varios millones de pesos, lo que afectaría especialmente a los consumidores de clase media y baja. Sin embargo, los vehículos provenientes de países con TLC seguirían entrando con aranceles reducidos, lo que modería el impacto en algunos segmentos.
También hay preocupaciones técnicas, ya que en muchas zonas rurales del país no hay infraestructura para cargar vehículos eléctricos, por lo que subir el precio de los vehículos diésel podría afectar el transporte de carga y la movilidad en regiones apartadas. A pesar de esto, el Gobierno sostiene que la medida es coherente con los beneficios que ya existen para importar vehículos eléctricos e híbridos, que actualmente tienen exenciones tributarias.
Finalmente, aunque el decreto busca reactivar la industria nacional, no incluye cálculos sobre cuánto dinero adicional recaudaría el Estado ni estimaciones claras sobre el impacto en ventas, empleo o precios por tipo de vehículo. La reacción del sector privado ha sido mixta: algunos ven oportunidades para la industria local, mientras otros advierten sobre una posible caída en las ventas de vehículos nuevos y un aumento en los precios para los consumidores.
Juan Joya




