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10 noviembre, 2025Si la dirigencia conservadora no convocó el acto, ¿por qué un grupo de congresistas decidió saltarse la institucionalidad? ¿Qué buscan?
El pasado 8 de noviembre, en Bogotá, un grupo de congresistas y dirigentes del Partido Conservador presentó públicamente al excontralor general Felipe Córdoba como precandidato presidencial para las elecciones de 2026. El acto, realizado sin convocatoria oficial de los órganos directivos del partido, fue interpretado por sus promotores como un paso hacia la consolidación de una candidatura de centro con respaldo regional y parlamentario.
Durante su intervención, Córdoba afirmó que su aspiración busca “recuperar la confianza ciudadana y fortalecer las instituciones”, y se comprometió a construir una propuesta “seria, técnica y con visión de país”. En entrevista con Colmundo Radio, el exfuncionario agregó: “Vamos a hacerle una liposucción al Estado y recuperar hasta 200 billones de pesos”, en referencia a su intención de reducir el gasto público ineficiente y optimizar el uso de los recursos fiscales.
La oficialización de su nombre generó una reacción inmediata por parte del senador Efraín Cepeda, quien expresó su rechazo al respaldo anticipado y denunció presiones externas. En una carta dirigida a la presidenta del partido, Nadia Blel, Cepeda advirtió que “el Partido Conservador está siendo asediado por fuerzas petristas” y calificó el acto como una “imposición” que vulnera la autonomía de la colectividad.
“Hay congresistas que están siendo presionados para apoyar una candidatura que no ha sido discutida ni aprobada por los órganos del partido”, señaló Cepeda, quien también cuestionó la legitimidad del evento y pidió garantías para un proceso interno transparente. Según el senador, la colectividad debe preservar su institucionalidad y evitar decisiones unilaterales que profundicen las divisiones.
La controversia se intensificó con declaraciones cruzadas entre dirigentes conservadores. Algunos defienden la postulación de Córdoba como una renovación necesaria, mientras otros consideran que se trata de una maniobra que responde a intereses externos. La presidenta del partido no ha emitido una posición pública definitiva sobre el respaldo, lo que mantiene la incertidumbre sobre el mecanismo que se utilizará para definir el aval presidencial.
De otra parte, Córdoba ha continuado su recorrido por distintas regiones del país, presentando propuestas en materia de justicia, seguridad y modernización del Estado. Su perfil técnico y su experiencia en control fiscal han sido destacados por sus promotores como atributos diferenciales frente a otros aspirantes.
El Partido Conservador enfrenta ahora el reto de resolver sus tensiones internas y definir si acudirá a una consulta, convención o mecanismo deliberativo para escoger su candidatura oficial. La fractura evidenciada por el respaldo a Córdoba muestra los choques en los ideales y estrategias del partido, en un momento político marcado por la polarización y la búsqueda de alianzas.
Juan Joya




