
Consejo Económico de EE. UU. enfría rumores sobre aranceles a Colombia: “Por ahora no hay anuncio”
20 octubre, 2025
“Responderemos con inteligencia”: Petro anuncia consejo de ministros por crisis con EE. UU.
20 octubre, 2025En Bogotá, cuatro de cada diez homicidios tienen su origen en hechos de intolerancia. Una discusión o un impulso desmedido bastan para transformar un momento cotidiano en una tragedia. Así lo recuerda el caso del profesor Duván Lizcano, una historia que refleja cómo la violencia puede destruir en segundos lo que una vida entera construyó.
El 2 de marzo de este año, Duván, un hombre querido por sus estudiantes, amigos y familiares, salió a celebrar el aniversario del Independiente Santa Fe, su equipo del alma. Como cada fin de semana, se reunió con el mismo grupo de hinchas en el estadio Nemesio Camacho El Campín. Entre ellos estaba alias “Pelos”, amigo suyo desde hacía siete años, también seguidor del fútbol y con antecedentes por delitos menores.
Aquella noche, el ambiente se tornó tenso. “Pelos” atravesaba una crisis con su pareja, quien le pidió al profesor que la acompañara a comprar un cigarrillo en un puesto cercano, en la Plazoleta del Rosario, en el centro de Bogotá. Duván accedió sin imaginar que ese gesto le costaría la vida.
El alcohol, los celos y la ira se combinaron en un instante fatal. En medio de la confusión, “Pelos” los siguió y atacó al profesor con un arma blanca, hiriéndolo de gravedad. Duván fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, donde falleció dos días después.
Las cámaras de seguridad captaron el momento en que el agresor huía hacia el occidente de la ciudad. Desde entonces, las autoridades iniciaron una investigación exhaustiva.
“Revisamos cámaras, entrevistamos testigos y logramos establecer que el responsable era su amigo, alias ‘Pelos’. Cuando intentamos ubicarlo, ya se había trasladado a Villavicencio”, relató uno de los investigadores del caso.
“Agradezco el trabajo de la Policía y la Fiscalía, porque aguantaron mi insistencia. Todos los días preguntaba, buscaba. Queríamos justicia, y finalmente se logró. Mi mensaje a la ciudadanía es que denuncien: la justicia tarda, pero llega”, contó una familiar de Duván.

A finales de septiembre, tras meses de seguimiento, la Policía Metropolitana de Bogotá logró capturar a alias “Pelos” cuando regresó a la capital para participar en un partido con otros miembros de la barra a la que pertenecía Duván.
El agresor fue recluido en la URI de Puente Aranda y enfrenta actualmente un proceso judicial por homicidio agravado.
Mientras tanto, los niños del barrio María Paz, a quienes Duván entrenaba con dedicación; su familia, que recibió su título profesional un mes después de su muerte; y toda una hinchada que lo recuerda con cariño, esperan que el caso concluya con justicia.
Gracias al trabajo articulado entre la Policía Metropolitana de Bogotá y la Fiscalía General de la Nación, otro homicida fue retirado de las calles. En lo corrido del año, ya son cerca de 400 capturados por homicidio en la ciudad, resultado de los operativos y acciones de investigación coordinadas por la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia (SDSCJ).
“Pensar antes de actuar salva vidas. Un segundo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Cuando alguien, por intolerancia, atenta contra otro, se convierte en un criminal”, afirmó César Restrepo, secretario Distrital de Seguridad.
Las autoridades reiteran el llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier hecho delictivo o contrario a la convivencia a través de la Línea de Emergencias 123.
Paola Martínez Burgos




