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7 octubre, 2025En la Comisión del Plan del Concejo de Bogotá se desarrolló un debate de control político sobre la calidad del aire en la capital, donde se revelaron cifras que confirman la gravedad de una crisis ambiental que ya tiene efectos directos en la salud de millones de ciudadanos.
Durante la sesión, se advirtió que solo el 10% de los habitantes de Bogotá respira aire de buena calidad, mientras que la mayoría, especialmente en localidades como Kennedy, Usme y Ciudad Bolívar, está expuesta a niveles de contaminación muy por encima de los estándares internacionales.
Entre 2022 y 2024, la ciudad registró más de 10,3 millones de atenciones médicas relacionadas con la mala calidad del aire, que afectaron a 2,68 millones de personas. Las principales patologías asociadas son enfermedades respiratorias agudas y crónicas, que golpean con mayor fuerza a niños menores de 5 años y adultos mayores. A esto se suman 6,3 millones de atenciones por enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, vinculadas a la exposición prolongada a contaminantes como PM2.5 y PM10.

El análisis presentado ante el Concejo indicó que las principales fuentes de contaminación son la resuspensión de polvo vehicular (40 %), seguida de la combustión de vehículos (31 %), las actividades de construcción y canteras (15 %) y el uso de maquinaria amarilla (9 %).
Los concejales coincidieron en que las metas del Plan Aire 2030 resultan poco ambiciosas. Advirtieron que la ciudad incluso retrocedió en sus objetivos, al reducir la meta de disminución de contaminantes del 10 % al 8 % en el nuevo Plan de Desarrollo Distrital. También se cuestionó la falta de resultados en programas como las Zonas Urbanas por un Mejor Aire (ZUMAs), que pese a los recursos invertidos no han mostrado avances significativos.
El debate concluyó con un mensaje contundente: Bogotá enfrenta una emergencia de salud pública por la contaminación del aire. Los concejales propusieron fortalecer la pavimentación de vías —considerada la medida más costo-efectiva para reducir la polución—, acelerar la transición hacia un transporte público limpio y priorizar la siembra de árboles en las zonas más afectadas.
Finalmente, el Concejo de Bogotá hizo un llamado a la Administración Distrital para replantear las metas de calidad del aire, mejorar la articulación interinstitucional y garantizar un sistema de monitoreo robusto que permita proteger la salud y la vida de los ciudadanos, en especial de los más vulnerables.
Paola Martínez Burgos




