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En las últimas horas, el precandidato presidencial Daniel Quintero publicó un mensaje que ha generado preocupación por su tono beligerante y por el contexto político en el que se produce. La frase “guerra a muerte para todos los traidores de la patria”, pronunciada en un video grabado en el puente de Boyacá, ha sido interpretada como una respuesta directa a las acusaciones de la también precandidata Vicky Dávila, quien recientemente pidió a las Fuerzas Militares “obedecer a la Constitución” y no seguir órdenes presidenciales que involucren cooperación con Venezuela.
El mensaje de Quintero, difundido en redes sociales, incluye afirmaciones como: “Este es un mensaje para Vicky Dávila y para los que asesinaron a Miguel Uribe y que pusieron bombas para incendiar el país… yo les digo guerra a muerte antes que vivir en opresión. La democracia colombiana se defiende, Colombia se defiende, la patria se defiende”. Estas declaraciones se conocen en medio de una campaña presidencial marcada por el asesinato del precandidato Miguel Uribe Turbay, ocurrido en agosto en Bogotá, y por crecientes tensiones entre sectores políticos enfrentados.
El tono del mensaje ha sido considerado delicado ya que puede incitar al odio en un país donde el apasionamiento político ha derivado históricamente en violencia. La referencia directa a un precandidato asesinado, junto con acusaciones de traición y llamados a la confrontación, ha encendido las alarmas sobre el rumbo del debate electoral. En redes sociales, múltiples voces han pedido mesura, respeto por el duelo nacional y garantías para una contienda democrática sin amenazas ni estigmatizaciones.
La controversia se intensificó luego de que Vicky Dávila, periodista y precandidata, denunciara que recibió información de inteligencia militar sobre un supuesto plan terrorista que incluiría ataques contra ella y otros líderes políticos. En respuesta, Quintero insinuó que el atentado contra Miguel Uribe habría sido promovido por sectores de extrema derecha con vínculos internacionales, con el objetivo de desestabilizar al gobierno y favorecer candidaturas opositoras.
El presidente Gustavo Petro también se pronunció sobre el llamado de Dávila a las Fuerzas Militares, calificándolo como “pura y absurda ignorancia” y defendiendo la subordinación constitucional de la fuerza pública al poder civil. En este contexto, el mensaje de Quintero se suma a una cadena de declaraciones cruzadas que han elevado el tono del debate político y generado inquietud sobre el respeto institucional y la seguridad de los candidatos.
Ante este panorama, diversos sectores sociales, académicos y políticos han hecho un llamado urgente a frenar la polarización y evitar discursos que puedan escalar en violencia. En un país donde la historia electoral ha estado marcada por asesinatos, exilios y persecuciones, el respeto por la diferencia y el rechazo al odio se convierten en condiciones esenciales para preservar la democracia. Hoy la ciudadanía exige garantías, transparencia y altura en el debate, especialmente cuando el país se prepara para una de las elecciones más complejas de su historia política reciente.
Juan Joya




