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16 septiembre, 2025En medio un debate de control político en el Concejo de Bogotá, se cuestionó a la administración distrital sobre el apoyo que reciben las llamadas Zonas Seguras, antes conocidas como frentes de seguridad.
El concejal de Bogotá, Jesús David Araque, quien lideraba el debate, afirmó: “Hoy hago este debate con una preocupación genuina. He percibido que Bogotá le ha quitado dientes a la política de las Zonas Seguras y creo que, en medio de la realidad que vive la ciudad, no podemos darnos el lujo de prescindir de esta estrategia. El trabajo conjunto entre la ciudadanía, la Policía y las entidades es clave para prevenir el delito en los barrios”.
Araque también defendió la vigencia de estas iniciativas frente a quienes las consideran ineficaces. “Bogotá nunca había tenido tantas como hoy: más de 1.500 zonas seguras activas en toda la ciudad, y más de 200 creadas solo en este año. Si de verdad no sirvieran, ¿por qué los vecinos insisten en organizarse? ¿Por qué miles de ciudadanos dedican tiempo, energía e incluso recursos propios para mantenerlas vivas? La respuesta es sencilla: porque cuando la institucionalidad no llega, la comunidad no se resigna”, puntualizó.

En las últimas semanas, el concejal y su equipo de trabajo han realizado foros ciudadanos sobre seguridad en Suba y Bosa, dos de las localidades más golpeadas por la criminalidad. Allí, los vecinos denunciaron hurtos frecuentes, homicidios, violencia intrafamiliar, microtráfico y una marcada sensación de abandono estatal. Sin embargo, también destacaron la necesidad de unirse y trabajar en red para enfrentar el delito.
Durante el debate, Araque presentó una serie de propuestas concretas para fortalecer la estrategia:
1. Protocolo de acción: construir un plan conjunto entre la Secretaría de Seguridad y la Policía con metas anuales claras para las Zonas Seguras.
2. Indicadores de impacto: evaluar no solo la reducción de delitos, sino también la percepción ciudadana y la confianza comunitaria.
3. Recursos diferenciados: asignar apoyos según las necesidades de cada territorio, reconociendo que realidades como las de Bosa o Ciudad Bolívar difieren de las de Chapinero.
4. Sistema de información público: interoperable con el C4, que permita a la ciudadanía hacer seguimiento al desempeño y las necesidades de cada frente.
“Se trata de darles herramientas a los ciudadanos para que no enfrenten solos la inseguridad. Bogotá necesita fortalecer lo que funciona y no abandonar los esfuerzos comunitarios que han demostrado resultados”, concluyó el concejal.
Paola Martínez Burgos




