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En una alocución de más de una hora, el presidente Gustavo Petro volvió a encender el debate nacional sobre el sistema de salud, esta vez con la Nueva EPS como protagonista.
Desde el Palacio de Nariño, el mandatario denunció un presunto “cartel de la contratación” detrás de la entidad, acusando a su antigua junta directiva de haber ocultado pasivos por más de cinco billones de pesos. “Este gobierno los descubrió al intervenir la Nueva EPS”, afirmó Petro, en un tono que osciló entre la denuncia técnica y la narrativa histórica.
El presidente sostuvo que la entidad habría presentado balances maquillados ante el Ministerio de Salud y la Superintendencia, con el fin de evitar una intervención estatal. “Querían estafar. Esa plata no iba para las atenciones de los usuarios en el año 2023, iba para pagar las deudas del año 2021, 2019, 2018”, señaló, al tiempo que criticó la gestión de Enrique Vargas Lleras y José Fernando Cardona, quienes lideraron la EPS durante más de una década.
Petro también defendió la intervención realizada por su gobierno, asegurando que permitió descubrir “la catástrofe por el robo de los empresarios” y que, a diferencia de administraciones anteriores, su equipo no optó por la liquidación como mecanismo de escape. “Cada vez que se liquida una EPS, se perdonan las deudas con hospitales, clínicas y personal médico”, dijo, en una crítica directa a la política de saneamiento financiero aplicada por sus antecesores.
Sin embargo, el mandatario reconoció que algunos interventores nombrados por su administración habrían continuado con las malas prácticas. “Tamaño error. Orden: se cambia completamente”, expresó, en lo que pareció un intento por deslindar responsabilidades sin perder el control narrativo. La frase, aunque contundente, deja entrever que el cambio estructural prometido aún enfrenta resistencias internas.
La alocución también sirvió como plataforma para insistir en su reforma a la salud, actualmente estancada en la Comisión Séptima del Senado. “Las EPS se van a seguir quebrando, porque no las voy a salvar”, advirtió Petro, apelando a una lógica de ruptura institucional que, si bien coherente con su discurso, plantea interrogantes sobre la viabilidad operativa del sistema en el corto plazo.
Las reacciones no se hicieron esperar. El exgobernador Sergio Fajardo calificó el discurso como “vergüenza ajena”, cuestionando el tono confrontativo y la falta de propuestas concretas. “La verdad, vergüenza ajena”, escribió en redes, en una crítica que refleja el creciente malestar de sectores moderados frente a la estrategia comunicacional del presidente.
En paralelo, Petro apeló a símbolos históricos para reforzar su narrativa. Al reivindicar figuras como Juan José Nieto Gil y José María Melo, el mandatario buscó conectar su cruzada institucional con una lucha más amplia por la justicia social. “Todos aquí son blancos, blancos, blancos. Y yo quiero que estos presidentes también estén aquí”, dijo, en una reflexión que, aunque legítima, fue percibida por algunos como una distracción frente a los problemas estructurales del sistema de salud.
JUAN JOYA




