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9 septiembre, 2025Mientras se discutían propuestas sobre infraestructura, la intervención de César Gaviria encendió alarmas en el Partido Liberal. Su estado físico y anímico, así como el protagonismo creciente de María Paz Gaviria, reactivan el debate sobre el relevo en la dirección del partido.
El pasado domingo 7 de septiembre de 2025, durante el foro sobre infraestructura convocado por el Centro Democrático y moderado por el exalcalde Enrique Peñalosa, la atención se desvió inesperadamente del eje técnico del evento hacia la figura del expresidente César Gaviria. Su intervención, breve y marcada por un tono inusual, generó inquietud entre los asistentes y usuarios en redes sociales.
“Están prohibiendo todas las vías que son importantes para la sabana”, advirtió Gaviria, en referencia a decisiones del Gobierno nacional que, según él, interfieren con competencias de la Alcaldía de Bogotá. “Si seguimos por este camino van a paralizar por completo la ciudad. Es un despropósito mayúsculo. Obviamente, iremos por un proceso legal, porque esto no se puede tener si no es por las vías legales”.
Más allá del contenido de sus declaraciones, el aspecto físico del exmandatario y su comportamiento durante el foro suscitaron comentarios inmediatos. Algunos asistentes se preguntaron si Gaviria se encontraba en pijama, si había consumido licor o si atravesaba algún quebranto de salud. Su discurso fue descrito como desordenado y con actitudes poco habituales, lo que reactivó especulaciones sobre su estado cognitivo y emocional.
A sus 78 años, Gaviria continúa siendo una figura activa en la política nacional. Sin embargo, cada aparición pública parece reforzar las dudas sobre su vigencia como líder del Partido Liberal. El silencio de su equipo frente a lo sucedido en el foro ha contribuido a alimentar la incertidumbre, en un momento en que el liberalismo enfrenta tensiones internas y desafíos de renovación.
La presencia de María Paz Gaviria en espacios de decisión ha cobrado mayor protagonismo. Según fuentes cercanas al partido, se prevé que encabece las listas al Senado en las próximas elecciones, lo que algunos interpretan como un relevo tácito en la dirección liberal. Aunque no existe un anuncio formal de retiro por parte del expresidente, su estado físico y la creciente visibilidad de su hija han activado las alarmas entre sectores del liberalismo.
El foro, centrado en propuestas para reactivar la infraestructura nacional, contó con la participación de más de 13 precandidatos presidenciales. Entre ellos, Vicky Dávila, quien calificó al Gobierno Petro como “enemigo de la infraestructura” y propuso recuperar la institucionalidad de entidades como la ANI, el Invías y la Anla. No obstante, la intervención de Gaviria eclipsó parte del debate técnico, desplazando el foco hacia la situación interna del Partido Liberal.
Este episodio se suma a otros momentos recientes en los que Gaviria ha sido centro de atención por razones ajenas al contenido político. En agosto, durante una reunión en su residencia con líderes de derecha y centro-derecha, un acuerdo casi sellado terminó fracturándose por vetos cruzados y tensiones partidistas. La presencia de los Gaviria —César, Simón y María Paz— en ese encuentro fue interpretada como un intento de articulación política, aunque sin resultados concluyentes.
La reiteración de episodios que desvían el foco del debate hacia la figura del expresidente genera interrogantes sobre el legado político del liberalismo y su capacidad de adaptación a los nuevos escenarios. En medio de un ciclo electoral que exige claridad programática y liderazgo renovado, la situación de Gaviria y el papel de María Paz podrían definir el rumbo del partido en los próximos meses.
Juan Joya




