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19 junio, 2025La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la Armada Nacional firmaron un convenio por $60.000 millones para construir el primer Buque de Apoyo Logístico y Cabotaje (BAL-C), una iniciativa sin precedentes que busca transformar la forma en que Colombia responde ante emergencias, especialmente en las regiones más apartadas del país.
“Este proyecto es posible gracias a los recursos que logramos arrebatarle a la corrupción”, afirmó Carlos Carrillo, director de la UNGRD. Según explicó, el buque no solo será una plataforma naval, sino un símbolo del compromiso del Estado con las zonas más aisladas y olvidadas. “Esta embarcación navegará con un propósito: llevar ayuda, dignidad y esperanza a donde el Estado difícilmente llega”, añadió.
El BAL-C es una unidad naval multipropósito que responde a la necesidad de atender emergencias en territorios de difícil acceso como Tumaco, Guapi, La Guajira, Chocó y Urabá, y se convierte en una apuesta concreta por la equidad territorial.
La embarcación contará con un sistema de propulsión tipo Pump Jet, lo que le permitirá operar en aguas someras y desembarcar sin necesidad de infraestructura portuaria. Tendrá una autonomía de hasta 2.500 millas náuticas, equivalentes a 40 días sin reabastecimiento, lo que la convierte en una herramienta estratégica para misiones prolongadas.
Entre sus capacidades operativas destacan: evacuación de hasta 250 personas, transporte de maquinaria pesada, clínicas móviles, insumos humanitarios, personal médico y hasta 10 contenedores (TEU). Además, incorporará un centro de mando y control móvil con tecnología avanzada, que permitirá coordinar operaciones de búsqueda y rescate (SAR) como Puesto de Mando Unificado (PMU) en el mar.
Este proyecto se articula con la Ley 1523 de 2012, que establece el fortalecimiento del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, y se alinea con el Plan de Desarrollo Naval 2042 y los principios constitucionales de colaboración interinstitucional.
Según la UNGRD, el desarrollo del BAL-C optimiza el gasto público, evita duplicidades y aprovecha la experiencia operativa de la Armada Nacional, fortaleciendo así la eficiencia del Estado.
La iniciativa también tiene un componente estratégico de diplomacia humanitaria, al posicionar a Colombia como referente regional en cooperación internacional y respuesta a desastres, en línea con el Marco de Sendai 2015–2030.
La implementación de este buque no solo acortará tiempos de respuesta y ampliará la cobertura de atención humanitaria, sino que representa la capacidad del Estado colombiano para llegar donde más se necesita, llevando presencia institucional, desarrollo y esperanza a comunidades históricamente excluidas.
Humberto ‘Toto’ Torres




