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25 marzo, 2026La ansiedad no siempre se manifiesta con crisis evidentes o ataques de pánico. Existe una forma más discreta, conocida como ansiedad silenciosa, que muchas personas experimentan sin siquiera identificarla. Se trata de un malestar emocional constante que puede pasar desapercibido, tanto para quien lo padece como para su entorno, pero que afecta la calidad de vida de manera significativa. Quienes la viven suelen aparentar normalidad mientras internamente enfrentan preocupación, tensión y agotamiento emocional.
Según el portal especializado en salud mental SPMAS, la ansiedad silenciosa se caracteriza precisamente porque no presenta signos externos notorios. Es decir, no hay crisis visibles, pero sí una carga interna constante. Las personas continúan con su rutina diaria, cumplen con sus responsabilidades e incluso pueden parecer funcionales, aunque por dentro experimentan inquietud, pensamientos repetitivos y una sensación persistente de incomodidad emocional.
Uno de los principales retos de este tipo de ansiedad es identificarla. Entre los síntomas más frecuentes están:
• Cansancio sin causa aparente
• Irritabilidad
• Dificultad para concentrarse
• Problemas de sueño
• Molestias físicas como dolores de cabeza o digestivos
• Necesidad constante de estar ocupado
• Inseguridad
• Miedo al error
• Altos niveles de autoexigencia y perfeccionismo

De acuerdo con expertos en salud mental, esta condición suele pasar desapercibida porque muchas personas normalizan ese estado de alerta constante. Se confunde con estrés cotidiano o con rasgos de personalidad, como ser muy responsable o exigente; sin embargo, cuando la preocupación es constante y empieza a interferir con el bienestar, deja de ser algo pasajero. En términos generales, la ansiedad —en cualquiera de sus formas— puede afectar el sueño, el sistema digestivo y la capacidad de disfrutar la vida diaria.
Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que el tratamiento es posible y efectivo. La psicoterapia, especialmente la terapia cognitivo-conductual, ayuda a identificar pensamientos negativos y desarrollar herramientas para manejarlos. En algunos casos también se pueden incluir medicamentos, pero siempre bajo supervisión profesional. Además, los cambios en el estilo de vida, como hacer ejercicio, dormir bien y reducir el consumo de cafeína, pueden marcar una diferencia importante en la evolución del paciente.
Reconocer la ansiedad silenciosa es el primer paso para tratarla. Ignorarla o minimizarla puede hacer que se prolongue en el tiempo y afecte distintas áreas de la vida. Por eso, acudir a un profesional de la salud mental y aprender a escuchar las señales del cuerpo resulta clave. Como advierten los especialistas, no es un problema que desaparezca por sí solo, pero con el acompañamiento adecuado es posible controlarlo y recuperar el equilibrio emocional.
Algunas recomendaciones de los expertos:
• Identificar y reconocer los síntomas sin normalizarlos
• Buscar ayuda profesional (psicólogo o psiquiatra)
• Practicar técnicas de relajación como respiración o meditación
• Mantener una rutina de ejercicio físico
• Priorizar el descanso y el sueño
• Reducir el consumo de cafeína y sustancias estimulantes
• Llevar una alimentación equilibrada
• Evitar el aislamiento y fortalecer redes de apoyo
Dayineth Isabel Molina Velásquez




