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22 octubre, 2026Francisco Lloreda señala que el país podría enfrentar faltantes de gas de hasta el 10 % y mayores costos de energía por la limitada capacidad de importación y el fenómeno de El Niño.
Colombia podría enfrentar un desabastecimiento de gas natural de hasta el 10 %, con efectos sobre la industria, las tarifas de energía y la generación eléctrica, advirtió Francisco Lloreda, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), durante una entrevista radial. Según el dirigente gremial, el país perdió su autosuficiencia y actualmente importa cerca del 40 % del gas que consume.
En entrevista con ASB-Colmundo, Lloreda sostuvo que la situación responde, en su interpretación, a decisiones adoptadas por el Gobierno anterior y a los retrasos en la construcción de infraestructura para importar gas. Advirtió que, incluso con mayores compras en el exterior, Colombia podría no contar con suficiente combustible para atender toda la demanda.
El dirigente explicó que el déficit podría ubicarse alrededor del 3 % si entran en operación algunos proyectos adicionales de importación, entre ellos iniciativas en el Pacífico y Puerto Bahía. Sin embargo, señaló que esas alternativas todavía enfrentan dificultades y que la capacidad disponible no sería suficiente para resolver por completo el problema.
Gas importado podría encarecer las tarifas
Uno de los principales riesgos señalados por Lloreda es el costo del combustible que Colombia debe comprar en el mercado internacional. Durante la entrevista, afirmó que el precio pasó de cerca de 5 dólares a 27 dólares por millón de BTU, unidad utilizada para medir el contenido energético del gas.
El presidente de la ACP explicó que la importación implica procesos de licuefacción, transporte especializado y regasificación, que aumentan el costo final del producto. Ese incremento, advirtió, puede trasladarse a las tarifas que pagan los usuarios residenciales y las empresas.
El impacto también alcanzaría al sector eléctrico. Colombia utiliza plantas térmicas a gas para respaldar la generación cuando disminuye la disponibilidad de agua en los embalses, por lo que un suministro insuficiente y más costoso podría aumentar la presión sobre las tarifas de electricidad.
El fenómeno de El Niño aumenta la preocupación por la electricidad
Lloreda relacionó los riesgos de abastecimiento de gas con las previsiones de un posible fenómeno de El Niño intenso durante el próximo año. Si las lluvias disminuyen y los embalses pierden capacidad, las centrales hidroeléctricas podrían tener menos recursos para generar electricidad.
En ese escenario, las plantas térmicas tendrían que aumentar su producción, pero su capacidad depende, entre otros factores, de la disponibilidad de combustible. El dirigente advirtió que la combinación de bajos niveles en los embalses y escasez de gas podría elevar el riesgo de racionamiento eléctrico.
El presidente de la ACP también recordó que, según lo mencionado durante la entrevista, Colombia estuvo cerca de un apagón nacional en la última semana de septiembre. A su juicio, el riesgo podría mantenerse mientras persistan las restricciones de abastecimiento y las condiciones climáticas adversas.
Ante esa posibilidad, recomendó reducir el consumo innecesario de electricidad, gas y agua. Estas medidas pueden contribuir a moderar la demanda, aunque no reemplazan las soluciones estructurales que requiere el sistema energético.
Sirius y las regasificadoras, entre las alternativas
El proyecto Sirius, que contempla importantes reservas de gas costa afuera, aparece como una de las opciones para fortalecer el suministro nacional. Sin embargo, Lloreda señaló que su entrada en operación está prevista alrededor de 2030 y que los retrasos en proyectos de exploración dificultan una respuesta inmediata.
Según el dirigente gremial, Colombia podría atravesar entre tres y cuatro años con problemas de abastecimiento antes de que nuevos desarrollos permitan aumentar la oferta. Por eso, planteó la necesidad de avanzar en proyectos de exploración y en infraestructura para importar gas.
Sobre las pequeñas plantas de regasificación proyectadas en el Pacífico, advirtió que su capacidad sería limitada frente a las necesidades del país. También señaló que la planta de El Callao, en Cartagena, ha permitido recibir gas importado, pero no tiene capacidad suficiente para atender por sí sola toda la demanda nacional.
La posibilidad de importar gas desde Venezuela también fue mencionada durante la entrevista. Lloreda afirmó que esa alternativa depende de la situación del gasoducto Antonio Ricaurte y de las condiciones del suministro, por lo que no la considera una solución clara en el corto plazo.
Industria y hogares, frente a los efectos de la escasez
En caso de que la oferta de gas no alcance para cubrir el consumo nacional, el sector industrial estaría entre los primeros afectados por las restricciones, según explicó Lloreda. La reducción del suministro podría repercutir en los costos de producción y en las actividades económicas que dependen de este combustible.
El dirigente aseguró que los hogares tienen prioridad en la atención de la demanda, al igual que la generación de electricidad. Sin embargo, insistió en que la pérdida de autosuficiencia y el mayor costo del gas importado pueden terminar afectando a los consumidores colombianos, especialmente a quienes tienen menos capacidad para asumir incrementos en sus facturas.
Lloreda también cuestionó las decisiones de política energética de la administración de Gustavo Petro y pidió que se examinen las actuaciones de los responsables. Estas afirmaciones corresponden a su posición como dirigente gremial y no constituyen, por sí mismas, conclusiones de una investigación oficial.
El panorama dependerá de la evolución de la demanda, las condiciones climáticas y la entrada en operación de nuevos proyectos de infraestructura y producción. La capacidad de garantizar el suministro de gas será determinante para evitar mayores presiones sobre la industria y las tarifas eléctricas en los próximos años.




