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4 septiembre, 2026El sismo dejó cientos de miles de afectados y expuso la baja cobertura de seguros para proteger las viviendas.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a San José del Palmar, Chocó, el pasado 10 de agosto, dejó 466.606 personas afectadas, 331 fallecidas y 4.519 heridas. También causó daños en 237.346 viviendas, entre averiadas y destruidas, y abrió una pregunta para miles de familias: ¿quién paga la reconstrucción?
El panorama es complejo. Según Fasecolda, solo el 9,3 % de los hogares colombianos tiene un seguro de hogar, es decir, aproximadamente uno de cada diez. Para el resto, los costos derivados de un terremoto pueden recaer directamente sobre su patrimonio, dependiendo de las condiciones de cada inmueble y de las ayudas públicas disponibles.
“Uno de los principales problemas después de un evento como este es el desconocimiento sobre qué tipo de póliza tiene realmente cada propietario y cuál es el alcance de su cobertura”, explica Karina Tatiana Reyes, expresidenta de la Junta Directiva de Fedelonjas y gerente general de Inmobiliaria Esteban Ríos SAS.
¿Qué seguro puede cubrir una vivienda?
En Colombia existen diferentes modalidades de protección para los inmuebles. Una de las más frecuentes es la póliza de incendio y terremoto asociada a los créditos hipotecarios, aunque también existen seguros voluntarios de hogar o multirriesgo.
Estos últimos pueden cubrir la estructura de la vivienda y determinados bienes que se encuentren en su interior. En el caso de edificios y conjuntos residenciales, existen pólizas para copropiedades que están orientadas principalmente a las áreas y bienes comunes.
Reyes advierte que los propietarios no deben asumir que una cobertura relacionada con la administración de un inmueble protege automáticamente su apartamento. “Son riesgos distintos y, por tanto, requieren coberturas distintas”, señala.
Tener seguro no significa recuperar todo
En una vivienda con crédito hipotecario, el propietario debe revisar las condiciones de la póliza vinculada a la deuda. La existencia de un seguro no garantiza que todo el patrimonio esté cubierto.
La indemnización depende del valor asegurado, las coberturas contratadas, los deducibles y las condiciones establecidas en el contrato. Por eso, dos viviendas con daños similares podrían recibir indemnizaciones diferentes.
Una póliza contra terremoto puede cubrir cimientos, muros, techos y otros elementos constructivos. Algunas coberturas adicionales incluyen muebles, electrodomésticos y equipos, además de servicios como remoción de escombros o alojamiento temporal, siempre que estén contemplados en el contrato.
También existe el riesgo de infraseguro. Ocurre cuando el inmueble está protegido por un valor inferior al costo necesario para reconstruirlo. En ese escenario, el propietario podría tener que asumir parte de la pérdida.
¿Qué debe hacer una persona después del sismo?
La primera recomendación es seguir las instrucciones de las autoridades y no ingresar a una vivienda que pueda representar un riesgo. Una vez sea seguro hacerlo, el propietario puede documentar los daños mediante fotografías y videos.
También debe evitar que las afectaciones aumenten, tomando medidas razonables de protección. Antes de realizar reparaciones definitivas o desechar elementos afectados, conviene consultar las condiciones de la póliza y las instrucciones de la aseguradora.
“El siguiente paso es notificar el siniestro a la aseguradora o al intermediario a través de los canales habilitados y conservar el número de radicado”, recuerda Reyes.
Algunas pólizas establecen un plazo específico para reportar el siniestro. El término debe revisarse directamente en las condiciones particulares del contrato antes de asumir que aplica el mismo plazo para todos los seguros.
El ajustador determinará el alcance de la pérdida
Después del reporte, la aseguradora puede designar un ajustador para evaluar los daños y establecer la cuantía de la pérdida. Ese análisis permite determinar si las afectaciones corresponden a los riesgos cubiertos y cuánto podría reconocerse.
Mientras se realiza la inspección, se recomienda conservar la evidencia de los daños. Las reparaciones urgentes pueden ser necesarias cuando existe peligro para las personas o riesgo de que la afectación aumente, pero las intervenciones definitivas deberían coordinarse con la aseguradora cuando sea posible.
El terremoto volvió a poner en evidencia una vulnerabilidad que va más allá de las zonas directamente afectadas: nueve de cada diez hogares colombianos no cuentan con un seguro de hogar, según la cifra de Fasecolda citada en este caso.
Para las familias que enfrentan daños, conocer si existe una póliza, qué cubre y cuáles son sus límites será determinante. Para el país, el desafío queda planteado en términos de preparación financiera frente a futuros terremotos y otros desastres.
Sala Digital Colmundo




