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7 mayo, 2026¿Por qué Trump calificó de “débil” al primer Papa estadounidense de la historia?
En una jornada clave para la diplomacia mundial, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió este jueves en el Vaticano con el Papa León XIV, en un intento por desactivar la creciente tensión entre la administración de Donald Trump y la Santa Sede. La cita, que duró dos horas y media e incluyó un encuentro con el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, fue calificada por la Santa Sede como una “conversación sincera” solicitada por Washington, en medio de las duras críticas que el mandatario estadounidense ha lanzado contra el pontífice.
La visita de Rubio, católico practicante y uno de los hombres de mayor confianza de Trump, se produce semanas después de que el presidente calificara al primer Papa estadounidense de la historia como “DÉBIL en materia de crimen, y terrible para la política exterior”. El origen del conflicto se remonta a la firme postura de León XIV contra la guerra de Israel y Estados Unidos en Irán, así como a sus críticas a las políticas migratorias impulsadas por la Casa Blanca. “La misión de la Iglesia es predicar la paz y el Evangelio”, respondió el Pontífice días antes de la reunión. “Si alguien desea criticarme por proclamar el Evangelio, que lo haga con la verdad”.
El choque, sin embargo, trasciende los ataques personales y se ha instalado en el terreno teológico y militar. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien es católico converso, profundizó la controversia al cuestionar abiertamente las palabras del Papa. León XIV había afirmado que un discípulo de Cristo “nunca se pone del lado de quienes ayer empuñaban la espada y hoy lanzan bombas”. En un discurso en la Universidad de Georgia, Vance respondió usando un ejemplo histórico: “¿Dios estaba del lado de los estadounidenses que liberaron a Francia de los nazis? Sin duda creo que la respuesta es sí”. Además, sugirió que el Papa debería ser “más cuidadoso al hablar de teología”.
Un cruce de declaraciones que se da en medio de una escalada de tensiones geopolíticas que mantienen al mundo en vilo. El presidente Trump ha lanzado un ultimátum a Irán, condicionando el fin de la guerra a un nuevo acuerdo de paz. “O bien cerramos el acuerdo correcto, o ganamos con suma facilidad… Si no aceptan, empiezan los bombardeos de un nivel de intensidad mucho más alto”, advirtió el mandatario, al tiempo que anunciaba la suspensión de misiones navales en el estratégico Estrecho de Ormuz. Mientras tanto, el gobierno iraní evalúa la propuesta, pero el Cuerpo de Guardianes de la Revolución advierte que cualquier ataque recibirá una respuesta que “superará los cálculos del enemigo”.
En este sentido, la figura de León XIV se ha erigido como un contrapeso moral inesperado para la administración Trump. El Papa, que vivió dos décadas como misionero en Perú, ha rechazado categóricamente cualquier justificación para el uso de armas nucleares y ha defendido una postura histórica de la Iglesia que considera inmoral este tipo de armamento. “La Iglesia ha hablado durante años contra todas las armas nucleares, así que no hay duda de eso”, sostuvo el Pontífice, desmintiendo las acusaciones de Trump de que su postura pone en peligro a los católicos. El cardenal Parolin salió en su defensa: “Me parece un poco extraño atacar al papa. El papa está siendo el papa”.
A pesar de las profundas diferencias, la reunión entre Rubio y el Vaticano parece haber abierto una puerta a la distensión. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, afirmó que el diálogo puso de relieve “la sólida relación entre Estados Unidos y la Santa Sede, así como su compromiso compartido con la promoción de la paz y la dignidad humana”. Entre los temas tratados se incluyeron los esfuerzos humanitarios en el hemisferio occidental y las iniciativas para lograr una “paz duradera” en Oriente Medio, una región donde el Vaticano mantiene una intensa actividad diplomática, incluyendo su histórico papel como interlocutor en Cuba y Líbano.
La visita concluyó sin grandes anuncios, pero con un mensaje claro: ambas partes necesitan contener el fuego amigo. Rubio, un político de origen cubano que ha sido crítico del régimen de la isla, se encontró con un Papa que conoce profundamente América Latina. Por ahora, la tensión entre la fe y la guerra, entre el ultimátum y la paz, permanece abierta. Lo que ocurra en las próximas 48 horas en los cuarteles generales de Irán y en los despachos de la Casa Blanca definirá si este encuentro fue solo un parche diplomático o el inicio de un verdadero reencauzamiento.
JUAN JOYA




