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22 agosto, 2026La acumulación de sedimentos en los ríos y el aumento de las lluvias mantienen en alerta a Guayabetal. El municipio pidió ayuda urgente al Gobierno Nacional para evitar una emergencia que comprometería comunidades, vías y un puente estratégico para la región.
La alerta por crecientes en Guayabetal encendió las alarmas de las autoridades locales. El alcalde José Simón Mejía advirtió que la acumulación de sedimentos en los cauces y el aumento del nivel de los ríos podrían poner en riesgo a 11.000 personas, además de afectar infraestructura clave para la movilidad y la economía del municipio de Cundinamarca.
El punto más crítico se concentra en el puente que conecta el casco urbano con 11 veredas de Guayabetal y tres de Acacías. Según el mandatario, la estructura ha perdido gran parte de su capacidad para evacuar el agua debido a la sedimentación acumulada en los últimos meses.
“Hace cuatro meses este puente tenía una luz de seis metros; hoy es de apenas 1,20 metros”, señaló Mejía al describir el deterioro de las condiciones hidráulicas. La reducción del espacio para el paso del caudal aumenta la posibilidad de desbordamientos durante nuevas crecientes.
La situación se agravó por los flujos de detritos provenientes de la quebrada Saqueca, en Quetame, cuyos materiales terminan depositándose en la cuenca del río Negro. El fenómeno ha modificado el comportamiento de los cauces y elevado la presión sobre las zonas pobladas cercanas a los ríos.
Ante este escenario, la administración municipal solicitó al Gobierno Nacional y a los organismos de gestión del riesgo el envío de cuatro o cinco excavadoras de oruga tipo 320 para intervenir de manera urgente los cauces. El objetivo es retirar sedimentos, profundizar los lechos y recuperar la capacidad de conducción de los ríos.
La preocupación trasciende las fronteras de Guayabetal. Según el alcalde, los materiales arrastrados por las lluvias terminan alimentando las cuencas de los ríos Negro, Blanco y Guayuriba, lo que podría generar impactos en municipios como Quetame, Acacías y Villavicencio, e incluso extenderse hacia la cuenca del río Meta.
A la emergencia actual se suma un problema de fondo. Parte del crecimiento urbano de Guayabetal ocurrió en zonas cercanas a los ríos, áreas que décadas atrás no eran consideradas de amenaza alta. Hoy, esos sectores enfrentan una mayor exposición a inundaciones y movimientos de tierra.
Por esa razón, el municipio avanza en la actualización de su Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT), con el fin de identificar áreas vulnerables y reducir riesgos futuros. Mientras ese proceso avanza, la prioridad sigue siendo intervenir cerca de 500 metros de los ríos Blanco y Negro para evitar que una nueva creciente convierta la alerta en una emergencia de gran escala.
Humberto ‘Toto’ Torres




