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4 mayo, 2026¿Cómo han evolucionado los ataques con drones y qué respuesta plantea ahora la Fuerza Pública?
En el último año, al menos 20 ataques con drones cargados de explosivos han sacudido municipios del Bajo Cauca, norte y nordeste de Antioquia. El saldo, según cifras oficiales que maneja la Gobernación, asciende a tres personas fallecidas. La mayoría de los artefactos han sido lanzados desde aparatos no tripulados manipulados a distancia, una técnica que las disidencias de las FARC (entre ellas el bloque Calarcá) han perfeccionado para golpear a patrullas militares y, en algunos casos, a civiles.
En respuesta a esta creciente amenaza, la Gobernación de Antioquia entregó esta semana cinco sistemas antidrones al Ejército Nacional. Los equipos, financiados con recursos de la Tasa de Seguridad, incluyen detectores de frecuencias y pistolas inhibidoras. Cada sistema tuvo un costo de 800 millones de pesos, lo que suma 4.000 millones en tecnología antiaérea terrestre, a los que se agregan otros 4.000 millones invertidos en 75 motocicletas todoterreno para patrullas militares.
El teniente Juan Pablo Zuluaga, encargado de explicar el funcionamiento de los equipos durante el acto de entrega, detalló que los sistemas operan en dos fases. “Tenemos las tres antenas para poder determinar todas las tipos de frecuencias, ver en qué gama de frecuencias viene el dron y poderlo inhibir”, señaló el oficial. La segunda fase consiste en activar una pistola de bloqueo que, en palabras del teniente, “le nubla la pantalla” al operador criminal, impidiéndole controlar el aparato o detonar la carga explosiva que transporte.
Los cinco equipos no se quedarán en una sola base. La distribución, confirmada por fuentes castrenses, ubica dos sistemas en la Fuerza de Despliegue Rápido (FUDRA), que tiene su epicentro en el Bajo Cauca y también cubre el norte y nordeste del departamento. “Básicamente busca y hace contención del crimen y combate el crimen, el delito en sus distintas manifestaciones”, explicó el teniente Zuluaga. Los otros tres antidrones serán asignados a la Cuarta Brigada, a la Brigada Once y a un batallón de selva. En la práctica, esto significa que municipios como Anorí y Briceño (donde se han concentrado los ataques de este tipo) quedarán dentro del radio de cobertura de los inhibidores.
El general Carlos Eduardo Caycedo, comandante de la Cuarta Brigada, calificó la entrega como un refuerzo sustancial. “Esta contribución de cinco equipos antidrones refuerza indudablemente esa capacidad que requiere nuestra fuerza para poder limitar las capacidades de la amenaza. Sin duda alguna es un equipo potente, mucha más potencia que el que tenemos actualmente”, afirmó. El tono del general revela una carencia previa: hasta ahora, las unidades militares en Antioquia contaban con sistemas de inhibición más limitados, lo que dejaba un margen de acción para los grupos armados que operan con drones.
Además de los inhibidores, la Gobernación entregó 75 motocicletas modelo Honda XRE Sahara 2026, diseñadas para transitar tanto en carreteras como en trochas, montañas y zonas selváticas. Cada una incluye kit de luces, sirena, chalecos, cascos y mantenimiento preventivo hasta los 20.000 kilómetros. El teniente Zuluaga explicó que estas motos no son un simple refuerzo logístico: “refuerza indudablemente esa capacidad que requiere nuestra fuerza para poder limitar las capacidades de la amenaza”. La declaración sugiere que uno de los problemas operativos recurrentes del Ejército en zonas rurales ha sido la lentitud en los desplazamientos y la dificultad para acceder a veredas apartadas, algo que estas unidades buscan resolver.
La inversión total de 8.300 millones de pesos proviene de la Tasa de Seguridad, un tributo departamental que graba servicios públicos y que ha sido blindado por la Gobernación para gasto militar. No es la primera vez que se usan estos recursos para equipar a la Fuerza Pública. Desde 2025, según registros oficiales, se han entregado 49 camionetas, seis blindados, 103 motocicletas adicionales, radios digitales y kits de protección balística. También se han modernizado estaciones de Policía en Carepa, Caldas, Sabaneta y Buriticá, y se ha ampliado la red de emergencias 123 a los 125 municipios. La próxima entrega, ya anunciada, será de botes para el batallón de selva del Bajo Cauca, una señal de que las operaciones fluviales también están en el radar de las autoridades.
Juan Joya




