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2 julio, 2026A pocas semanas del cambio de gobierno, el ministro de Hacienda saliente, Germán Ávila, defendió la gestión económica de la administración de Gustavo Petro y aseguró que el país será entregado con una deuda neta equivalente al 57,9 % del Producto Interno Bruto (PIB). Según explicó, este nivel representa una reducción frente al máximo registrado durante la pandemia y demuestra que las finanzas públicas lograron estabilizarse en los últimos años.
El funcionario rechazó las críticas relacionadas con el endeudamiento estatal y afirmó que existe una percepción equivocada sobre la situación fiscal del país. En ese sentido, sostuvo que el Gobierno logró contener el crecimiento de la deuda, reducir el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y mantener el funcionamiento del Estado, pese a las dificultades para obtener nuevas fuentes de ingresos tributarios.
Ávila defendió la evolución de la deuda pública
Durante su balance de gestión, Ávila explicó que el endeudamiento de una nación debe evaluarse en función del tamaño de su economía y no únicamente por el valor absoluto de la deuda. Bajo ese criterio, recordó que la deuda neta del Gobierno Nacional pasó de 33,2 % del PIB en 2012 a 43,2 % en 2016, mientras que durante la emergencia sanitaria llegó a 60,7 % en 2020.
El ministro aseguró que la tendencia cambió durante la administración Petro y destacó que la deuda ha mostrado señales de estabilización. Según indicó, el indicador se ubicó en 58,5 % del PIB en 2025 y la meta es cerrar 2026 en 57,9 %, cifra con la que será entregado el país a la próxima administración.
Asimismo, comparó el crecimiento del endeudamiento entre distintos gobiernos y señaló que, mientras durante la administración de Juan Manuel Santos la deuda aumentó 71 %, y en el gobierno de Iván Duque Márquez el incremento fue cercano al 77 %, en el actual mandato el crecimiento ha sido de 44,9 %. Para Ávila, estos datos contradicen las acusaciones sobre un supuesto descontrol fiscal.
“Los niños nacen con derechos, no con deudas”
En medio del debate sobre las finanzas públicas, el ministro planteó una visión distinta sobre la deuda estatal. Señaló que las nuevas generaciones no deben ser vistas como herederas de obligaciones financieras, sino como titulares de derechos fundamentales que el Estado tiene la responsabilidad de garantizar.
Bajo esa premisa, afirmó que la prioridad de la administración fue mantener programas de inversión social orientados a la educación, la salud y la protección de la infancia. Según explicó, la gestión de los recursos públicos debe combinar la sostenibilidad fiscal con la garantía efectiva de derechos para la población.
Gobierno atribuye dificultades fiscales a decisiones del Congreso y las Cortes
Respecto al déficit y la situación de caja que enfrentará el próximo gobierno, Ávila sostuvo que una parte importante de las dificultades fiscales se originó por la falta de aprobación de nuevas fuentes de financiación.
El ministro explicó que varias medidas impulsadas por el Ejecutivo para aumentar el recaudo fueron frenadas por decisiones judiciales y legislativas. Según sus cálculos, estas situaciones habrían impedido obtener alrededor de 61 billones de pesos en ingresos tributarios, afectando la capacidad de equilibrar las cuentas públicas.
También afirmó que el presupuesto aprobado para 2026 contemplaba recursos asociados a una ley de financiamiento que finalmente no prosperó, lo que habría generado un faltante cercano a 16 billones de pesos. En ese contexto, consideró que el nuevo gobierno recibirá un problema fiscal acumulado derivado de esas decisiones institucionales.
Destacan crecimiento económico, menor inflación y reducción del desempleo
El jefe de la cartera económica defendió además los resultados macroeconómicos alcanzados durante los últimos años. Según indicó, la economía colombiana registró un crecimiento promedio de 2,6 % en los dos años recientes, una cifra que, de acuerdo con el funcionario, supera el promedio observado en América Latina.
De igual manera, resaltó que la inflación descendió desde niveles cercanos al 13,5 % hasta 5,8 %, mientras que la tasa de desempleo se ubicó en 8 %, un dato que calificó como el más bajo registrado en el país durante el presente siglo.
Ávila también destacó que, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, el empleo formal ha mostrado crecimiento mientras la informalidad ha retrocedido, rechazando las interpretaciones que atribuyen la mejora del mercado laboral exclusivamente a actividades informales.
Reducción de la pobreza y llamado a un empalme ordenado
Entre los resultados que considera más relevantes, el ministro mencionó la reducción de la pobreza. Según afirmó, cinco millones de personas habrían salido de esa condición durante el actual gobierno, un indicador que, a su juicio, refleja una mejoría en las condiciones económicas y sociales del país.
Finalmente, Ávila aseguró que el proceso de empalme con la administración entrante ya comenzó mediante intercambios de comunicaciones y expresó su expectativa de que la transición se desarrolle de manera ordenada y colaborativa.
El funcionario reiteró que el Gobierno continuará ejerciendo plenamente sus funciones hasta la finalización del mandato, subrayando que las decisiones administrativas seguirán siendo responsabilidad de la actual administración hasta el 6 de agosto, fecha en la que se concretará el relevo presidencial.




