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27 marzo, 2026Croacia le dio un golpe de realidad a Colombia, que tendrá mucho que corregir pensando en Francia, próximo rival el domingo, y en la participación en la Copa del Mundo.
Lo importante de competir en la élite quedó una vez más demostrado ante Croacia, que confirma por qué es un equipo que en los últimos dos mundiales fue podio. Con trabajo, disciplina, mucho oficio y con siete suplentes, se impuso a una Colombia que no tuvo su mejor partido, que falló colectiva e individualmente, y que una vez más dejó claro que los que resuelven son los jugadores, porque desde el banquillo hay poco replanteo, sin mencionar que el favoritismo con algunos jugadores perjudica a Colombia, que pierde intensidad y, sin balón, es como si jugara en inferioridad numérica, porque poco y nada aportan.
Primer tiempo parejo: Colombia perdonó y Croacia cobró caro los errores
El partido no pudo empezar de mejor manera para la tricolor, que, a diferencia de Croacia, que salió con mitad de equipo suplente, dispuso la nómina que se conoce de memoria, los inamovibles. De entrada, una salida por el carril externo izquierdo le dio la oportunidad a Johan Mojica de desdoblarse en ataque y meter un centro que encontró a uno de los pocos puntos altos en la selección, Jhon Arias, quien, cumpliendo con el rol de interior, llegó, pisó área y remató abajo para abrir el marcador antes de los primeros cinco minutos.
Sin embargo, poco duraría la ventaja. Casi con impacto inmediato, Croacia encontraría el empate. Colombia dejó serias alarmas sin balón: un equipo sin intensidad, permisivo y que da ventajas. James y Luis Díaz no estuvieron comprometidos en marca, trotando y ni siquiera haciendo sombra; fueron dos hombres que sobraron sin balón y comprometieron la marca por dentro y por fuera. Con mucho espacio, el central Luka Vušković salió, al punto que tuvo tiempo para sacar el remate; nadie llegó por dentro a cerrar, con la mala fortuna de que el remate se desvía en Jhon Lucumí y se hace imposible de atajar para Camilo Vargas.
Colombia tomó la pelota; Croacia le dio campo y esférico, se replegó y se hizo corto para defenderse. Allí la tricolor tuvo posesiones largas e ineficientes, más horizontales que verticales; no se le cayó una idea y tampoco hubo soluciones individuales, más allá de un Luis Díaz intentando encarar y centros sin receptor. Lo mejor para Colombia vendría cuando presionaba alto y recuperaba; producto de una presión en salida se produjo una clara opción, en la cual James filtra, Lucho asiste y Suárez dilapida debajo del arco sin arquero, jugada que hoy le da la vuelta al mundo por un fallo imperdonable del goleador.
Croacia, con completo control del espacio y el hombre, por momentos se animaba a pasar al ataque y era profundo. Sin filtro en el medio y fuerte en los duelos, hacía sufrir a Colombia. Sería en el cierre del primer tiempo que los croatas aprovecharían un error de Camilo Vargas, quien en un tiro de esquina salió a nada; la pelota lo sobró, Lucumí le dio la espalda al balón y quien puso la frente para empujarla fue Igor Matanović. 1-2 al descanso.
Impotencia y rotación en la segunda mitad
Para el segundo tiempo fue más ganas y amor propio que fútbol, soluciones o un cambio drástico en el funcionamiento. La idea siguió siendo la misma: dársela a Luis Díaz para que resuelva. Un James que solo aguantó 15 minutos y no lo pudo sostener más Lorenzo en cancha, poca salida de los laterales y una ansiedad que se fue apoderando del juego. Lorenzo, al primer cuarto del segundo tiempo, mandó al campo a Machado, Carrascal y Castaño; ninguno pesó. Colombia siguió teniendo posesiones ineficientes y se vio más comprometida en defensa, alargada, sin filtro y con muchos espacios y pasividad para un Croacia que aprovechó y, a la contra, estrelló dos pelotas en los palos.
Mejoró un poco el semblante de la tricolor con el ingreso de Juan Fernando Quintero, que le dio más profundidad y activó un poco la gestación en el último tercio; sin embargo, no hubo claridad ni acompañamiento y el equipo sucumbió en la intención.
Caída que sirve para replantear: evidencia serios vacíos línea por línea, errores que perduran con el pasar del tiempo y ya se vuelven un patrón, como la falta de eficacia de los delanteros, la falta de versatilidad ofensiva, la falta de dinámica y los errores defensivos.
Ahora el reto será aún mayor: Francia el próximo domingo en Washington, un súper equipo que viene de ganarle a Brasil y es candidato al título de la Copa del Mundo.
Alexander Cortes




