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21 mayo, 2026La crisis diplomática entre Colombia y Bolivia escaló a un nuevo nivel luego de que el Gobierno colombiano decidiera expulsar al encargado de la oficina de la embajada boliviana en el país, como una medida recíproca tras la salida de la diplomática colombiana en territorio boliviano. La decisión se produjo después de que el Gobierno de Bolivia ordenara la expulsión de Elizabeth García, representante de Colombia en La Paz, en medio de un creciente choque político entre ambas naciones.
Desde la Cancillería colombiana se insistió en que el Ejecutivo no ha tenido intención de interferir en los asuntos internos de Bolivia, enfatizando su compromiso con principios internacionales como la igualdad soberana, la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la resolución pacífica de controversias. El Ministerio de Relaciones Exteriores reiteró además su disposición de acompañar eventuales procesos de diálogo, siempre que exista una solicitud formal por parte del Gobierno boliviano.
Declaraciones de Gustavo Petro detonaron el conflicto diplomático
El deterioro de las relaciones bilaterales se intensificó luego de las recientes declaraciones del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien a través de su cuenta en X expresó su preocupación por la situación política y social de Bolivia. El mandatario colombiano describió las protestas y bloqueos que atraviesa ese país como una “insurrección popular”, al tiempo que cuestionó la manera en que el gobierno de Rodrigo Paz Pereira ha enfrentado la crisis.
Las palabras de Petro fueron consideradas por el Ejecutivo boliviano como una injerencia en asuntos internos, razón por la cual se tomó la decisión de expulsar a la diplomática colombiana en La Paz. Además, el presidente colombiano aseguró que en Bolivia existe un escenario de alta tensión social, advirtiendo incluso sobre el riesgo de una eventual “masacre” si no se abre un diálogo nacional.
Protestas, bloqueos y respaldo a Evo Morales aumentaron la tensión
El conflicto político en Bolivia ocurre en medio de un complejo escenario interno marcado por protestas masivas contra las políticas económicas del Gobierno, especialmente por el incremento del costo de vida y la reducción de subsidios a los combustibles. Las movilizaciones, promovidas por sindicatos, sectores campesinos y grupos cercanos al expresidente, Evo Morales, han generado bloqueos de carreteras, desabastecimiento y enfrentamientos con la fuerza pública.
Uno de los puntos que más elevó la tensión diplomática fue el respaldo público de Petro a Evo Morales, quien enfrenta varios procesos judiciales en Bolivia. El mandatario colombiano incluso manifestó su disposición para mediar en una salida negociada a la crisis, propuesta que fue rechazada por el Gobierno boliviano, al considerar que se trataba de una intervención indebida en la política nacional.
Estados Unidos respalda al Gobierno boliviano y la OEA entra en escena
Mientras Colombia y Bolivia profundizan sus diferencias diplomáticas, Estados Unidos manifestó un respaldo total al gobierno boliviano. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Washington no permitirá que organizaciones criminales ni redes del narcotráfico afecten a gobiernos elegidos democráticamente. En la misma línea, el vicesecretario, Christopher Landau, alertó sobre lo que calificó como un posible “golpe de Estado en marcha”.
La situación también llegó formalmente a la Organización de los Estados Americanos. Durante una sesión del Consejo Permanente, el canciller boliviano, Aramayo, denunció presuntas acciones dirigidas a una “desestabilización institucional” y solicitó atención internacional ante una coyuntura que, según indicó, amenaza derechos fundamentales y el orden democrático del país.
Humberto ‘Toto’ Torres




