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6 octubre, 2026La Alcaldía intervendrá inmuebles privados para acelerar la recuperación de las zonas afectadas, mientras 24 estructuras avanzan en evaluación técnica.
Cali avanza hacia una nueva fase de recuperación tras el sismo del 10 de agosto, con 60 edificaciones identificadas para demolición, mientras la Alcaldía decidió asumir de manera subsidiaria el derribo de inmuebles privados para despejar las zonas afectadas. El secretario de Gestión del Riesgo, Ricardo Peñuela, señaló que la reconstrucción de la ciudad podría extenderse entre tres y cuatro años.
Del total de estructuras identificadas, 36 ya cuentan con aprobación del Consejo Distrital de Gestión del Riesgo, mientras otras 24 ingresarán a una nueva revisión técnica. Peñuela precisó que la cifra incluye 30 casas y 30 edificios, por lo que el proceso no se concentra únicamente en grandes construcciones.
Las primeras intervenciones avanzan en sectores como Los Cámbulos, donde se trabaja sobre las estructuras de Cron Corpus, Calixpress y el Hotel Metrópoli. También se prepara la demolición de inmuebles en Laureles, con el objetivo de despejar el corredor de la carrera novena con calle 44.
En el centro de Cali y en Bajo Jordán, comuna 18, las autoridades adelantan demoliciones de viviendas. Otros inmuebles, como el Hotel Molino Rojo y María Mercedes, ya fueron intervenidos, mientras en el Conjunto Residencial Guadalupe y el edificio Arábico continúan labores de apuntalamiento y preparación.
La Alcaldía asumirá demoliciones de inmuebles privados
La intervención plantea un desafío jurídico y financiero porque las edificaciones afectadas son bienes privados. Sin embargo, la Administración Distrital decidió ejecutar las demoliciones de manera subsidiaria, bajo el marco de la Ley 1523 de 2012, para evitar que los trámites retrasen la recuperación de las zonas de riesgo.
“Las edificaciones son bienes privados. Nosotros de manera solidaria y subsidiaria, de acuerdo a la Ley 1523, realizamos este tipo de demoliciones”, explicó Peñuela.
El funcionario agregó que la decisión se tomó junto con el alcalde Alejandro Eder para “tener una ciudad limpia y lista para la reconstrucción de Santiago de Cali”. La medida busca reducir los riesgos asociados a estructuras inestables y facilitar posteriormente la intervención de los terrenos.
El costo de las demoliciones también representa un reto para las finanzas de la emergencia. Según Peñuela, derribar un edificio puede costar entre $700 millones y $2.000 millones, dependiendo del número de pisos y de las características de la estructura.
Los recursos para estas intervenciones provienen del Fondo Distrital de Gestión del Riesgo y tendrán respaldo del Gobierno Nacional a través del Consorcio para la Reconstrucción de Colombia.
Escombros también entran en la recuperación
El proceso no termina con el derribo. Cali debe retirar y clasificar los materiales generados por las demoliciones para evitar que las zonas intervenidas se conviertan en nuevos puntos de acumulación de residuos.
La ciudad habilitó un punto para la disposición del material en la calle 50 con carrera 5.ª, en coordinación con el DAGMA, la CVC y la UAESP. Parte de los escombros podrá convertirse en adoquines, mientras el acero y las varillas serán manejados por las entidades y contratistas encargados. La Alcaldía también reportó avances en el aprovechamiento de residuos de construcción y demolición generados por el sismo.
La ruta de intervención se mantiene condicionada a las evaluaciones técnicas. La Alcaldía ha señalado que la demolición debe ser la última medida cuando las condiciones estructurales lo permitan, y que cada inmueble requiere una revisión antes de definir su intervención.
Una reconstrucción que podría durar cuatro años
El reto para Cali va más allá de retirar las estructuras que representan riesgo. Peñuela estimó que la reconstrucción completa de la ciudad podría costar alrededor de $10 billones y prolongarse entre tres y cuatro años.
La dimensión de la cifra convierte la emergencia en un proceso de largo plazo para la capital del Valle del Cauca. La recuperación deberá incluir no solo las edificaciones demolidas, sino también vivienda, infraestructura, espacios urbanos y atención a las familias que no pueden regresar a sus inmuebles.
Mientras continúan las evaluaciones y las demoliciones, la prioridad será despejar las zonas comprometidas y reducir el riesgo para la población. La etapa que ahora comienza definirá cómo Cali pasará de la atención de la emergencia a una reconstrucción que se extenderá durante los próximos años.




