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8 abril, 2026La tragedia aérea registrada en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó 69 militares muertos y más de 50 heridos, continúa bajo investigación, mientras las autoridades empiezan a esclarecer las condiciones en las que operaba la aeronave. Desde la Fuerza Aeroespacial Colombiana, una de las primeras conclusiones es clara: el avión no presentaba sobrepeso al momento del despegue.
De acuerdo con el general Carlos Fernando Silva, el Hércules C-130 operaba dentro de los límites técnicos establecidos. El oficial explicó que la aeronave despegó con un peso cercano a las 133.000 libras, muy por debajo del máximo permitido de 139.000 libras para esa pista y de las 155.000 libras en condiciones ideales, lo que descarta esta variable como causa inicial del siniestro.
El vuelo, además, no correspondía a un ejercicio de entrenamiento. Se trataba de una misión de transporte militar con personal plenamente capacitado, en la que viajaban 126 personas, incluyendo 11 tripulantes. La presencia de una tripulación ampliada obedecía a una decisión estratégica para fortalecer la seguridad operativa, y no a procesos de formación.
En ese sentido, el comandante precisó que no había alumnos a bordo, y que el subteniente fallecido cumplía funciones de observación como copiloto. Asimismo, confirmó que el piloto que estaba al mando de la aeronave sobrevivió al accidente y permanece en recuperación en el hospital militar, aportando información clave para esclarecer lo ocurrido.
La aeronave siniestrada, identificada con matrícula FAC 1016, fue fabricada en 1983 y acumulaba más de 13.500 horas de vuelo. Contaba con mantenimientos recientes, inspecciones técnicas al día y certificación de aeronavegabilidad vigente hasta diciembre de 2027, lo que refuerza la hipótesis de que su estado técnico no presentaba fallas evidentes antes del despegue.
El general Silva subrayó que se trataba de una aeronave con amplias capacidades, diseñada para operar en condiciones complejas y transportar cargas significativas, lo que aumenta la incertidumbre sobre las causas reales del accidente.
Con el factor de sobrepeso descartado, las autoridades concentran ahora sus esfuerzos en reconstruir los últimos momentos del vuelo mediante testimonios de sobrevivientes y análisis técnicos especializados. El siniestro, considerado uno de los más graves en la historia reciente de la aviación militar en Colombia, mantiene en duelo a las Fuerzas Armadas y bajo estricto análisis cada detalle de la operación.
Humberto ‘Toto’ Torres




