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19 junio, 2026Un centenar de hombres y mujeres de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano entregaron sus armas en Putumayo e iniciaron formalmente su tránsito hacia la vida civil, en uno de los avances más significativos del proceso de paz que adelanta el Gobierno Nacional con esta estructura armada.
El acto se desarrolló en el municipio de Valle del Guamuez, donde los integrantes de la organización insurgente participaron en una jornada de dejación de armas como parte de los compromisos alcanzados tras dos años de diálogos de paz con el Gobierno colombiano.
La actividad marcó el inicio del funcionamiento de una Zona de Ubicación Temporal, mecanismo acordado por las partes para facilitar la reincorporación de los combatientes y acompañar su proceso de adaptación a la vida civil. En este espacio, los integrantes de la organización ingresaron sin armas y sin uniforme, dejando atrás su condición de combatientes.
Un traslado bajo estrictas medidas de seguridad
Por razones de seguridad, los 100 integrantes de la organización fueron trasladados en helicóptero hasta un espacio de preconcentración previamente dispuesto para el inicio del proceso. Allí recibieron orientaciones sobre el procedimiento que debían seguir antes de ingresar a la Zona de Ubicación Temporal.
Las instrucciones estuvieron a cargo de Giovanni Rojas, conocido con el alias de “Araña”, quien lidera los Comandos de la Frontera y actualmente permanece privado de la libertad mientras enfrenta un proceso de extradición hacia Estados Unidos.
Posteriormente, los integrantes de la estructura armada avanzaron hacia el lugar dispuesto para la dejación de armas, donde entregaron fusiles, municiones, equipos militares y prendas de camuflaje, desprendiéndose de los elementos que durante años los identificaron como miembros de una organización insurgente.
Más de dos décadas en la guerra
Tras culminar el proceso de entrega, los excombatientes se cambiaron de ropa y participaron en el acto protocolario vestidos de civil. Algunos de ellos acumulan más de 20 años de permanencia en las filas de Comandos de la Frontera, una de las estructuras que integran la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano.
Ya sin armamento ni uniforme, los participantes ocuparon las primeras filas durante la ceremonia que simbolizó el inicio de una nueva etapa en sus vidas y el compromiso de avanzar hacia la reincorporación social y económica.
El proceso representa uno de los pasos más importantes dentro de la negociación de paz, ya que implica la transformación de combatientes activos en ciudadanos que buscan reconstruir sus proyectos de vida por fuera del conflicto armado.
Así funcionará la Zona de Ubicación Temporal
La Zona de Ubicación Temporal fue instalada en un predio arrendado de aproximadamente seis hectáreas, acondicionado especialmente para albergar a los excombatientes durante el proceso de transición.
Las instalaciones cuentan con habitaciones, baterías sanitarias, aulas de formación, cocina, enfermería y otros espacios básicos, diseñados para garantizar condiciones adecuadas de permanencia mientras se desarrollan las actividades de reincorporación.
El objetivo es que quienes ingresaron a este espacio reciban acompañamiento institucional, capacitación y atención integral para facilitar su integración a la vida civil una vez finalice el período de permanencia en la zona.
El Estado asumirá el control y la supervisión
Dentro de la Zona de Ubicación Temporal, el Estado colombiano tendrá presencia permanente para coordinar las acciones relacionadas con la implementación de los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación.
La seguridad del lugar estará bajo responsabilidad de la Unidad Nacional de Protección>, entidad encargada de garantizar las condiciones necesarias para el desarrollo del proceso.
Adicionalmente, se instalará un Puesto de Mando Unificado (PMU) en La Hormiga, cabecera municipal del Valle del Guamuez, desde donde las autoridades harán seguimiento permanente al cumplimiento de los compromisos adquiridos y al funcionamiento de la zona.
Las armas serán destruidas por la Fuerza Pública
Las armas entregadas durante la jornada fueron recibidas por el Mecanismo de Monitoreo y Verificación, instancia encargada de supervisar el cumplimiento de los acuerdos y garantizar la transparencia del proceso.
Posteriormente, el material bélico será sometido a un proceso de inventario y verificación antes de ser entregado a la Fuerza Pública, que tendrá la responsabilidad de proceder con su destrucción definitiva.
Con esta medida se busca asegurar que el armamento retirado de circulación no vuelva a ser utilizado en actividades ilegales y se convierta en una garantía tangible del compromiso adquirido por los excombatientes.
El desafío de consolidar la paz en Putumayo
Uno de los principales retos de esta Zona de Ubicación Temporal será garantizar su funcionamiento sin afectar a las comunidades vecinas y lograr que la implementación de los acuerdos tenga efectos positivos para la población del Valle del Guamuez.
Las autoridades esperan que la presencia institucional y los programas de reincorporación contribuyan a mejorar las condiciones de seguridad y desarrollo en una región históricamente golpeada por el conflicto armado y las economías ilegales.
La consolidación de este proceso también dependerá de la capacidad del Estado para ofrecer alternativas económicas, educativas y sociales que permitan a los excombatientes construir un nuevo proyecto de vida lejos de la violencia.
Una vigencia inicial de 10 meses
La Zona de Ubicación Temporal tendrá una duración inicial de 10 meses, contados a partir del 25 de febrero de 2026, fecha en la que el presidente Gustavo Petro autorizó formalmente su creación como parte de los acuerdos alcanzados con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano.
El protocolo establecido contempla además un mecanismo para su eventual terminación. En caso de que un futuro gobierno decida cerrar el espacio, deberá activarse un procedimiento que otorgará a las 100 personas que permanecen allí un plazo de 72 horas para abandonar la zona.
Con la dejación de armas de este grupo de combatientes, el proceso de paz da un paso relevante en Putumayo y abre una nueva fase orientada a la reincorporación, la reconciliación y la construcción de condiciones que permitan reducir la violencia en una de las regiones más afectadas por el conflicto armado colombiano.
Sala Digital Colmundo




