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27 octubre, 2026La falta de una tipificación específica del feminicidio dificulta la investigación y sanción de estos crímenes, mientras aumentan las protestas para exigir justicia y protección.
Los feminicidios en África generan una creciente preocupación en Camerún, Kenia y Sudáfrica, donde organizaciones sociales y activistas reclaman leyes que permitan reconocer, investigar y sancionar los asesinatos de mujeres por razones de género. La falta de una tipificación específica en sus legislaciones plantea obstáculos para las víctimas y sus familias, en medio de nuevos casos que han provocado protestas ciudadanas.
Según datos de Naciones Unidas citados en el informe de France 24, África registra una tasa de tres mujeres asesinadas por razones de género por cada 100.000 habitantes, frente a 0,5 en Europa. Estas cifras sitúan al continente entre las regiones más afectadas por esta forma de violencia y alimentan las exigencias de respuestas institucionales más contundentes.
Las movilizaciones también cuestionan las estructuras sociales que perpetúan la violencia machista. Para las organizaciones que acompañan a las víctimas, el problema no se limita a los asesinatos: incluye las dificultades para documentar los casos, avanzar en los procesos judiciales y garantizar que los responsables respondan ante la justicia.
Camerún: casi 70 mujeres asesinadas en lo que va del año
Uno de los casos recientes que conmocionó a Camerún fue el de Geraldine Achiah, una mujer de 30 años asesinada por su esposo dos meses después de casarse. Su muerte se suma a los cerca de 70 casos registrados este año por motivos relacionados con el género, según el Ministerio de Asuntos de la Mujer.
La institución calificó la situación como “cruel” y “alarmante”, en medio de la preocupación por la persistencia de los asesinatos de mujeres. El caso de Achiah ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y respuesta judicial frente a la violencia dentro de las relaciones de pareja.
La ausencia de una figura penal específica puede dificultar que las autoridades identifiquen el componente de género de un asesinato y construyan estadísticas que permitan dimensionar el problema. Por eso, las organizaciones reclaman herramientas jurídicas que reconozcan las características particulares de estos crímenes.
Kenia: denuncian casos sin documentar y procesos estancados
En Kenia, unas 69 mujeres han sido asesinadas desde enero, según los datos recogidos en el informe. Activistas advierten que las deficiencias legales contribuyen a que algunos casos no queden debidamente documentados y que otros permanezcan estancados en el sistema judicial.
La falta de registros completos también dificulta establecer la dimensión real de la violencia y diseñar políticas públicas ajustadas a las necesidades de las víctimas. Para los colectivos que exigen reformas, una respuesta efectiva requiere mejorar tanto la legislación como la capacidad de las instituciones para investigar y llevar los casos ante los tribunales.
El reclamo incluye que los asesinatos motivados por razones de género no sean tratados únicamente como homicidios sin considerar el contexto de violencia contra las mujeres. Una tipificación específica permitiría reconocer ese componente y orientar mejor la investigación y la respuesta penal, aunque su eficacia dependerá también de su aplicación por parte de las autoridades.
Sudáfrica: once mujeres encontradas sin vida cerca de Johannesburgo
En Sudáfrica, la indignación aumentó tras el hallazgo de once mujeres muertas en las afueras de Johannesburgo. Los casos intensificaron las denuncias contra la violencia machista y reforzaron las exigencias de medidas que permitan proteger a las mujeres y evitar nuevos asesinatos.
La sucesión de hechos ha impulsado manifestaciones y llamados a revisar la respuesta institucional. Para los activistas, el desafío consiste en garantizar que las denuncias se investiguen de manera adecuada y que las familias tengan acceso a la verdad y a la justicia.
El debate sobre la tipificación del feminicidio también apunta a reconocer que algunos asesinatos ocurren en contextos de violencia previa, desigualdad y relaciones de poder. Identificar esos patrones puede contribuir a diseñar estrategias de prevención, además de fortalecer la persecución penal.
¿Qué cambios jurídicos reclaman las organizaciones?
Las demandas de los activistas en los tres países se centran en reconocer legalmente el feminicidio, mejorar la documentación de los casos y evitar que las investigaciones queden paralizadas. También reclaman mecanismos de protección para las mujeres en riesgo y una respuesta judicial que tenga en cuenta la violencia basada en género.
La tipificación específica no elimina por sí sola las agresiones ni garantiza condenas. Para que tenga resultados, debe acompañarse de investigaciones eficaces, formación para los operadores judiciales, atención a las víctimas y recursos para prevenir la violencia antes de que termine en un asesinato.
La persistencia de estos crímenes mantiene abierto el debate sobre la responsabilidad de los Estados y la necesidad de transformar las condiciones sociales que permiten la violencia contra las mujeres. Las reformas legales y su aplicación efectiva serán determinantes para que los asesinatos por razones de género se reconozcan, se investiguen y no queden impunes.




