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27 octubre, 2026El Departamento de Justicia de Donald Trump intenta reactivar el caso por una publicación de 2016, mientras la defensa pide desestimar la acusación por considerar que no cumple los plazos legales.
El Gobierno estadounidense presentó un nuevo escrito judicial contra James Comey, exdirector de la Oficina Federal de Investigación (FBI), por una presunta filtración de información clasificada relacionada con la seguridad nacional en octubre de 2016. La disputa se conoció el lunes, tras la desclasificación de documentos que exponen el desacuerdo sobre la validez de la acusación.
El Departamento de Justicia presentó el documento el 5 de octubre, cuando se cumplían diez años de la publicación periodística que originó la investigación. La Fiscalía busca que esta actuación suspenda el plazo de prescripción y permita continuar el proceso penal.
La defensa sostiene que el Gobierno no cumplió los requisitos legales para presentar los cargos dentro del plazo establecido. Los abogados afirman que la ley exige una acusación formal aprobada por un gran jurado y que el escrito presentado por la Fiscalía no puede reemplazar ese procedimiento.
«Por tercera vez en poco más de un año, el Departamento de Justicia ha intentado imputar al señor Comey un delito federal», declaró Patrick Fitzgerald, abogado del exdirector del FBI, quien reiteró que su cliente mantiene su inocencia. La defensa solicitó a un juez federal que desestime el caso, una petición que sigue pendiente.
La disputa por el plazo de prescripción
El Departamento de Justicia defiende la legalidad de su actuación. Un portavoz aseguró que presentar un escrito para suspender el plazo de prescripción es una práctica reconocida en los tribunales federales y respaldada por varias cortes de apelaciones. La institución afirmó que la investigación continúa abierta y evitó hacer más comentarios.
El punto central del litigio es determinar si ese documento basta para conservar la posibilidad de procesar a Comey por hechos ocurridos una década atrás. La defensa insiste en que se necesitaba una acusación formal aprobada por un gran jurado antes de vencer el plazo legal.
Según los documentos judiciales, los investigadores encontraron indicios de que Comey habría intentado corregir información que consideraba errónea y que ya había aparecido en medios como Reuters. La Fiscalía sostiene que el exdirector instruyó a miembros de su equipo para hablar con un periodista de The New York Times sobre la exactitud de esos datos, lo que habría implicado una transmisión ilegal de información clasificada.
Comey rechazó las acusaciones y cuestionó la nueva ofensiva judicial. «Bueno, han vuelto… otra vez», dijo el lunes en un video publicado en redes sociales. También reiteró que es inocente y manifestó su confianza en la independencia del poder judicial federal.
El origen de la investigación contra Comey
El caso se remonta a un artículo publicado por The New York Times en octubre de 2016. La nota informaba sobre una orden judicial secreta que obligaba a Yahoo a rastrear correos electrónicos para encontrar mensajes posiblemente relacionados con una organización terrorista extranjera.
La publicación citó a dos funcionarios del Gobierno que hablaron bajo condición de anonimato sobre una orden emitida por un juez del Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera. Yahoo tenía prohibido divulgar públicamente la existencia de esa orden.
Las autoridades federales comenzaron a investigar la posible filtración a principios de 2017. En diciembre de 2018, John Durham, quien posteriormente examinó la actuación del FBI en las pesquisas sobre los posibles vínculos entre Rusia y la campaña presidencial de Trump, redactó un memorando clasificado en el que recomendó no presentar cargos penales por esa filtración, según los abogados de Comey.
En enero de 2019, la Fiscalía Federal para el Distrito de Columbia abrió una segunda investigación sobre el mismo asunto, denominada en clave Tropical Vortex. El expediente se cerró en febrero de 2020 sin que se presentaran cargos.
La defensa sostiene que las dos investigaciones anteriores concluyeron sin una recomendación de procesamiento, por lo que considera que el nuevo intento carece de fundamento jurídico. La decisión del juez deberá establecer si la acusación actual puede avanzar pese a las objeciones sobre el procedimiento y el plazo de prescripción.
Otros procesos contra el exdirector del FBI
La nueva actuación se suma a otros dos procedimientos penales contra Comey desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025.
El primero lo acusaba de mentir al Congreso en 2020 sobre asuntos relacionados con filtraciones a los medios de comunicación. Un juez federal desestimó ese caso al determinar que el fiscal que presentó los cargos había sido nombrado de manera ilegal.
El segundo proceso está relacionado con una publicación de Comey en Instagram en la que aparecían conchas marinas organizadas para formar los números «86 47». Las autoridades interpretaron la imagen como una amenaza contra Trump, mientras el exdirector del FBI ha solicitado que el caso sea desestimado. Ese procedimiento continúa pendiente.
Consultado el lunes por la noche sobre el nuevo expediente, Trump aseguró que acababa de enterarse del asunto. «James Comey es un policía corrupto», afirmó, aunque añadió que desconocía los detalles concretos del caso.
Los procedimientos se desarrollan en medio del prolongado enfrentamiento entre el presidente y Comey, uno de sus críticos más persistentes. En las últimas semanas, el Departamento de Justicia también presentó una denuncia penal contra dos antiguos funcionarios del FBI, acusados de mentir al Congreso sobre su participación en investigaciones relacionadas con Hunter Biden. Además, agentes federales registraron la residencia en Washington de la congresista demócrata Ilhan Omar, representante de Minnesota.
Una relación deteriorada desde la investigación sobre Rusia
Comey dirigía el FBI cuando Trump asumió la presidencia en enero de 2017. Había sido nombrado por Barack Obama y antes ocupó un alto cargo en el Departamento de Justicia durante el Gobierno del republicano George W. Bush.
La relación entre ambos se deterioró rápidamente. Comey relató que Trump le pidió durante una cena privada que le jurara lealtad personal. La petición le generó preocupación y lo llevó a dejar constancia del encuentro en un memorando.
En mayo de 2017, Trump lo destituyó mientras el FBI investigaba posibles vínculos entre Rusia y su campaña electoral. La pesquisa pasó después al fiscal especial Robert Mueller, cuyo informe concluyó que Rusia había interferido en las elecciones de 2016 y que la campaña de Trump había aceptado esa ayuda, pero no encontró pruebas suficientes para establecer una conspiración criminal entre la campaña y Moscú.
El enfrentamiento continuó en los años siguientes. En sus memorias, A Higher Loyalty, publicadas en 2018, Comey criticó duramente a Trump y lo comparó con un jefe de la mafia. El presidente, a su vez, pidió reiteradamente que el exdirector del FBI fuera procesado por traición y lo acusó de mentir.
La disputa también alcanzó a la familia de Comey. Su hija, Maurene Comey, fue despedida el año pasado de su puesto como fiscal del Departamento de Justicia en Nueva York. Este lunes, un juez federal determinó que ese despido fue ilegal.
El futuro del nuevo proceso dependerá ahora de la decisión judicial sobre la solicitud de la defensa. El caso pone en el centro del debate los límites legales para reabrir una investigación una década después de los hechos y vuelve a enfrentar a Trump con un antiguo funcionario que ha cuestionado públicamente su conducta.




