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24 octubre, 2026La integración de imagenología intraoperatoria, neuronavegación y equipos multidisciplinarios está ampliando las capacidades de atención de enfermedades cerebrales y de columna.
La neurocirugía ha cambiado de manera significativa con la incorporación de sistemas que permiten estudiar mejor la anatomía del paciente, planear intervenciones complejas y obtener imágenes durante los procedimientos. En Colombia, ese proceso también se refleja en centros que han fortalecido sus capacidades tecnológicas y humanas para atender enfermedades del sistema nervioso. El neurocirujano Dieb Maloof ha desarrollado parte de su trayectoria profesional en ese escenario de transformación.
Maloof se graduó como médico cirujano de la Universidad del Norte, en Barranquilla, en 1986, y completó su especialización en Neurocirugía en Argentina, en 1992. Su proceso formativo incluyó experiencias hospitalarias en Bucarest y Buenos Aires, así como entrenamiento en neurología, neurocirugía pediátrica y técnicas diagnósticas. Esa preparación constituye el punto de partida de una carrera vinculada con el tratamiento de patologías cerebrales y vertebrales de alta complejidad.

Desde 2015, de acuerdo con su reseña profesional, su ejercicio médico ha estado relacionado con la Clínica Misericordia Internacional de Barranquilla y con el fortalecimiento de su Centro de Neurociencias. Allí se describen herramientas como la tomografía intraoperatoria O-Arm, los sistemas de neuronavegación y la exoscopia robótica tridimensional, incorporadas para facilitar la orientación anatómica y la visualización del campo quirúrgico.
Estas tecnologías cumplen funciones diferentes. La neuronavegación ayuda al cirujano a relacionar las imágenes diagnósticas con la anatomía que encuentra durante la operación; la imagenología intraoperatoria permite verificar estructuras y posiciones durante el procedimiento; y la exoscopia ofrece una visión ampliada en alta definición. Ninguno de estos recursos sustituye el criterio médico: su utilidad depende de una indicación adecuada, del entrenamiento del equipo y de los protocolos de seguridad.
Entre las intervenciones descritas en el desarrollo institucional figuran abordajes de lesiones cerebrales profundas, resecciones tumorales y procedimientos de neurocirugía funcional. Son actividades que exigen la participación coordinada de distintas especialidades, desde el diagnóstico y la evaluación prequirúrgica hasta el seguimiento del paciente.
Más allá de la incorporación de equipos, la evolución de la neurocirugía en el Caribe colombiano plantea un desafío permanente: combinar innovación, formación continua y atención centrada en la persona. La experiencia profesional de Dieb Maloof permite abordar esa conversación desde la práctica clínica y la construcción de capacidades hospitalarias especializadas.




