
En 2018, cuando vaticinamos el triunfo de Jair Bolsonaro, muchos ultraizquierdistas ( y enemigos que dormían al lado ) nos atacaron infructuosamente.
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16 octubre, 2026Una periodista presentó una queja ante la Procuraduría y la concejal Sandra Forero envió cartas a la Comisión de Ética del Congreso y al ICBF para que examinen el caso.
La representante a la Cámara María Fernanda Carrascal enfrenta solicitudes de investigación por la participación de una niña de cinco años en una tarima durante las manifestaciones del 14 de octubre de 2026 en la Plaza de Bolívar, en Bogotá. La periodista Sofía Casas pidió a la Procuraduría General de la Nación que examine una posible responsabilidad disciplinaria de la congresista por las expresiones pronunciadas por la menor durante el acto.
En la queja, Casas solicitó que se revise el material audiovisual completo para determinar si Carrascal le dio instrucciones a la niña sobre lo que debía decir. El documento advierte que las imágenes disponibles no permiten establecer por sí solas quién impartió instrucciones ni qué palabras pronunció cada persona.
La periodista pidió que el Ministerio Público determine si tiene competencia para abrir una actuación disciplinaria y, de no ser así, remita el caso a la autoridad correspondiente. También planteó que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) evalúe si se requieren medidas para proteger los derechos de la menor y preservar su identidad.
Sandra Forero lleva el caso a la Comisión de Ética y al ICBF
La concejal de Bogotá Sandra Forero Ramírez se sumó a los cuestionamientos y anunció que remitió comunicaciones a la Comisión de Ética del Congreso y al ICBF para solicitar que se examine la conducta de la representante.
“Usted la expuso frente a cientos de personas que estaban en la Plaza de Bolívar y frente a millones de personas que después la pueden ver en redes sociales”, escribió Forero al dirigirse a Carrascal.
La concejal sostuvo que la intervención de la niña merece una revisión por las posibles consecuencias de la difusión de las imágenes. Las solicitudes buscan establecer si hubo alguna conducta que justifique la intervención de las autoridades, sin que hasta el momento se haya informado de una decisión disciplinaria sobre el caso.
Carrascal niega haber inducido a la niña
La representante del Pacto Histórico rechazó los señalamientos y aseguró que no incitó a la menor a pronunciar una expresión ofensiva contra Abelardo de la Espriella. En mensajes publicados en su cuenta de X y en un comunicado, afirmó: “Jamás la incité a decir ninguna grosería, fue una ocurrencia de la niña”.
Según su versión, no conocía a la menor antes de la manifestación y le entregó el micrófono después de que ella se lo pidió, con el consentimiento de sus padres. La congresista también sostuvo que los videos difundidos en redes sociales fueron editados para dar la impresión de que le dictó al oído la frase pronunciada por la niña.
Carrascal, además, planteó que pudo existir una manipulación del video mediante inteligencia artificial. Sin embargo, la información disponible no permite confirmar esa afirmación ni establecer de manera concluyente cómo se produjo la intervención de la menor.
La congresista explicó que antes de ese momento había pronunciado la consigna “las niñas no se borran”, en referencia a sus críticas al congelamiento proyectado de recursos para el ICBF y al lenguaje utilizado por la entidad en sus comunicaciones.
También reconoció que, después de la primera expresión de la niña, le dijo “Palestina libre”, porque la menor llevaba una bandera palestina. Al defender su participación en el acto, afirmó que “las niñas y los niños tienen derecho a ser escuchados”.
El debate se centra en los derechos de la menor
Casas citó el artículo 44 de la Constitución Política y la Ley 1098 de 2006, que establecen garantías especiales para los niños, niñas y adolescentes. En su solicitud aclaró que la presencia de una menor en una manifestación no constituye por sí misma una falta, pero pidió establecer si hubo una vulneración de derechos o una conducta disciplinariamente relevante.
Carrascal, por su parte, cuestionó la divulgación de imágenes que permiten identificar a la niña y a su familia. “La imagen de una menor no puede convertirse en un instrumento de ataque”, señaló.
La Procuraduría deberá determinar si la queja da lugar a una actuación disciplinaria y qué autoridad debe examinar los hechos. Las solicitudes también ponen sobre la mesa la protección de la identidad de la niña y la necesidad de establecer, a partir del material audiovisual completo, las circunstancias de su intervención en la tarima.




