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31 agosto, 2026El presidente Masoud Pezeshkian pidió retomar el diálogo tras nuevos ataques entre ambos países que elevaron la tensión.
Irán mantiene abierta la posibilidad de una solución negociada al conflicto con Estados Unidos, afirmó este lunes el presidente Masoud Pezeshkian, un día después de que ambos países retomaran los ataques y aumentara la tensión en Medio Oriente, con efectos inmediatos sobre el mercado petrolero.
Pezeshkian aseguró, durante una conversación con el primer ministro de India, Narendra Modi, que Teherán todavía busca un acuerdo. “Seguimos intentando alcanzar un acuerdo y un entendimiento”, declaró, al advertir que prolongar la guerra no beneficia a Irán, a la región ni al mundo.
El mandatario iraní también acusó a Washington de incumplir compromisos alcanzados anteriormente y defendió el diálogo como la vía para contener la escalada. “La solución a los problemas existentes reside en el diálogo y la cooperación”, sostuvo.
Las declaraciones se produjeron después de nuevos intercambios militares. Según un funcionario estadounidense, fuerzas de ese país atacaron el domingo dos lanzadores iraníes en la isla de Larak, ubicada cerca del estratégico estrecho de Ormuz.
Washington justificó la operación al señalar que había detectado preparativos de la Guardia Revolucionaria iraní para lanzar cohetes con minas navales. El Comando Central estadounidense describió la acción como “limitada y precisa” ante una amenaza que calificó de inminente.
El ataque dejó consecuencias en territorio iraní. Dos personas murieron y otras resultaron heridas en Larak, según declaraciones del gobernador local difundidas por la agencia estatal IRNA.
Crece la tensión en el estrecho de Ormuz
La respuesta iraní elevó todavía más la tensión regional. Medios iraníes informaron que Teherán atacó dos bases estadounidenses en Jordania utilizadas para apoyar las operaciones contra Larak.
Irán también afirmó haber atacado la base aérea de Al Minhad, en Emiratos Árabes Unidos. Abu Dabi negó ese ataque, aunque posteriormente informó que su fuerza aérea interceptó un dron procedente de Irán que sobrevolaba sus aguas territoriales.
El foco de preocupación está ahora en el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula una quinta parte del tráfico mundial de petróleo crudo. La zona permanece prácticamente bloqueada desde el comienzo de la guerra y cualquier nueva interrupción podría aumentar la presión sobre los mercados energéticos.
La tensión llegó también al transporte marítimo. La televisión estatal iraní informó que un superpetrolero quedó detenido tras incendiarse luego de ser alcanzado por dos minas navales en el sur del estrecho.
La Guardia Revolucionaria aseguró que el buque intentaba atravesar la zona de manera ilegal, aunque no entregó detalles sobre su identidad ni sobre la tripulación. El episodio agrega un nuevo riesgo para los barcos que intentan cruzar una de las principales rutas energéticas del planeta.
Disputa por la isla de Kharg
En medio de la escalada, el presidente estadounidense Donald Trump publicó un video generado con inteligencia artificial en el que afirmó que la isla de Kharg sería reducida a escombros.
Reuters determinó que las imágenes probablemente fueron generadas de manera sintética y un funcionario estadounidense confirmó que las fuerzas de su país no habían atacado Kharg durante los bombardeos nocturnos.
La isla tiene un peso estratégico para Irán. Antes de la guerra, Kharg gestionaba cerca del 90 % de las exportaciones petroleras iraníes, por lo que un ataque contra sus instalaciones tendría efectos sobre las exportaciones y la economía del país.
Hamid Bovard, director ejecutivo de la Compañía Nacional Iraní de Petróleo, calificó las afirmaciones de Trump como “ridículas” y aseguró que la situación en Kharg permanece tranquila. También señaló que las operaciones petroleras continúan.
Washington prepara más presión económica
La confrontación militar ocurre mientras Estados Unidos mantiene una fuerte presión económica sobre Teherán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anticipó nuevas sanciones secundarias probablemente cada semana, con los bancos entre los primeros objetivos.
La Unión Europea también confirmó que continuará trabajando con Estados Unidos y otros países para mantener la presión económica sobre Irán.
Pese a esa presión, Pezeshkian insiste en que la puerta diplomática no está cerrada. La continuidad de los ataques, las amenazas sobre el estrecho de Ormuz y las nuevas sanciones dejan en manos de Washington y Teherán una decisión que podría tener consecuencias mucho más allá de sus fronteras.
El principal riesgo ahora es una nueva escalada militar que afecte el tránsito petrolero mundial, mientras Irán sostiene que todavía existe una salida por la vía del diálogo.
Humberto ‘Toto’ Torres




