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11 agosto, 2026El Ejército y la Policía buscan el cargamento hurtado en Teorama. Las autoridades atribuyen el hecho al ELN y temen que los cilindros sean utilizados en atentados.
Más de 100 cilindros de gas fueron robados en el corregimiento de San Pablo, en Teorama, Catatumbo, lo que llevó al Ejército y la Policía a activar una operación de búsqueda en Norte de Santander. Las autoridades temen que el cargamento termine convertido en artefactos explosivos improvisados para cometer atentados.
El hecho ocurrió cuando un vehículo de carga de una empresa local de gas, identificado con las placas JKW 067, se movilizaba por la zona. Según los primeros reportes, un presunto integrante del ELN interceptó al conductor y lo obligó a descargar la totalidad de las bombonas en la vía.
El teniente coronel Alexander Espinel Ladino, comandante del Segundo Distrito de Policía de Ocaña, confirmó que el hurto se registró en el corregimiento de San Pablo, municipio de Teorama. Tras descargar los cilindros, el sospechoso permitió que el transportador continuara su recorrido hacia El Tarra y posteriormente hacia Ocaña.
La alerta se extiende por el riesgo que representa el material sustraído. Los cilindros pueden ser utilizados como componentes de explosivos, una posibilidad que preocupa especialmente a las autoridades por la presencia de estructuras armadas en esta zona del Catatumbo.
En el territorio tienen presencia el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Farc del Frente 33, grupos que mantienen disputas y acciones armadas en diferentes municipios de la región. Por ahora, las autoridades atribuyen el robo al ELN, mientras avanzan las investigaciones para establecer quiénes participaron directamente en el hecho.
La Policía y el Ejército desplegaron acciones para ubicar tanto el cargamento como cualquier vehículo relacionado con su traslado. A la población le pidieron informar de inmediato sobre movimientos sospechosos de los cilindros, sin intentar manipularlos o acercarse si son encontrados en lugares inusuales.
Una región bajo presión armada
El robo ocurre cuando Norte de Santander enfrenta una cadena de ataques contra integrantes de la Fuerza Pública. En las últimas semanas se han registrado homicidios, emboscadas y ataques con explosivos en diferentes puntos del departamento.
El 16 de julio, durante las festividades de la Virgen del Carmen en El Carmen, fue asesinado el patrullero Andrés Camilo Gómez, quien recibió un disparo por la espalda mientras prestaba servicio de seguridad. Dos días después murió en Ocaña Jorge Andrés Sánchez Vega, quien había resultado gravemente herido en el mismo ataque.
La violencia continuó el 28 de julio. El mayor José Luis Vargas, comandante de la Estación de Policía de Puerto Santander, resultó herido durante un ataque con explosivos y ráfagas de fusil en el sector de Puerto Lleras, zona rural de Cúcuta.
Un día después, el 29 de julio, dos policías resultaron heridos cuando un grupo armado atacó con fusiles y explosivos una patrulla de tránsito en el sector El Banano, sobre la vía entre El Zulia y Sardinata. El ataque ocurrió mientras el dispositivo de seguridad acompañaba la caravana del comandante de la Policía de Norte de Santander.
La escalada tuvo otro episodio el primero de agosto, cuando un carro bomba fue activado contra el comando de la Policía de Norte de Santander, en el barrio Tasajero de Cúcuta. El ataque dejó 14 personas heridas: 11 uniformados y tres civiles.
Las autoridades sostienen que los grupos ilegales están combinando drones cargados con explosivos, ataques de francotiradores y emboscadas contra patrullas para golpear a la Fuerza Pública y aumentar la presión sobre los municipios donde mantienen presencia armada.
En ese escenario, la desaparición de los cilindros adquiere una dimensión mayor que el simple robo de un cargamento de gas. La prioridad ahora es impedir que el material llegue a manos de grupos armados y sea empleado en nuevos ataques contra la población o la Fuerza Pública.
La recuperación de las bombonas será determinante para establecer si el hurto hacía parte de una acción planificada. Mientras tanto, las autoridades mantienen la búsqueda en el Catatumbo y reforzaron las alertas ante la posibilidad de que el cargamento sea utilizado para ampliar la ofensiva armada que golpea a Norte de Santander.
Sala Digital Colmudo




