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15 mayo, 2026Hace apenas unos meses, Marino Hinestroza era considerado por muchos como el jugador más desequilibrante del fútbol profesional colombiano. Sus gambetas, velocidad y capacidad para resolver partidos con Atlético Nacional lo llevaron rápidamente al radar de la Selección Colombia y despertaron el interés de equipos internacionales. Sin embargo, su presente en Brasil y su ausencia en la prelista mundialista de Néstor Lorenzo abrieron nuevamente el debate sobre si su explosión en la Liga BetPlay fue realmente sostenible.
La ausencia del extremo en el grupo de 55 jugadores preconvocados para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 sorprendió a parte de la afición, especialmente porque hace poco había sido llamado a las Eliminatorias Sudamericanas. Incluso, su último partido con Colombia fue en la victoria 3-0 ante Bolivia, donde disputó algunos minutos y parecía perfilarse como una alternativa ofensiva de futuro.
Pero el panorama cambió drásticamente tras su llegada al Vasco da Gama. Antes de aterrizar en Brasil, Marino reconocía que esperaba recuperar allí el nivel futbolístico que sentía haber perdido parcialmente. “Claro que estoy ilusionado con ir al Mundial, este paso por Vasco me va a ayudar a encontrar ese fútbol que de pronto perdí un poco”, afirmó en su presentación. Hoy, meses después, la realidad deportiva del extremo parece muy distinta a la expectativa que generó su fichaje.
De figura del FPC a perder protagonismo en Brasil
Cuando Hinestroza llegó a Atlético Nacional en julio de 2024, pocos imaginaban el impacto que tendría en el equipo antioqueño. A punta de goles, asistencias y desequilibrio individual, se convirtió rápidamente en una de las grandes figuras del campeonato colombiano y fue determinante en la obtención de títulos locales.
Ese rendimiento provocó que muchos lo señalaran como el mejor futbolista del FPC en ese momento. Además, el extremo encajaba perfectamente en el perfil de jugador explosivo y vertical que suele captar rápidamente la atención mediática en Colombia.
Sin embargo, durante 2025 comenzaron a aparecer señales de irregularidad. Aunque seguía teniendo actuaciones destacadas, Marino alternaba partidos brillantes con encuentros en los que desaparecía completamente del juego, especialmente en compromisos de alta exigencia internacional.
Al mismo tiempo, crecían los rumores sobre una posible transferencia al exterior. Boca Juniors fue el primer gran interesado en ficharlo, pero las negociaciones no llegaron a buen término. Finalmente, apareció Vasco da Gama, club que apostó por el colombiano como reemplazo de una de sus jóvenes figuras.
¿El fútbol brasileño expuso sus debilidades?
La llegada de Marino al Brasileirao representaba el paso ideal para consolidar su carrera. No obstante, la falta de continuidad y el bajo impacto en sus primeros meses en Brasil terminaron alejándolo del radar de la Selección Colombia.
Mientras otros extremos colombianos como Luis Díaz, Jaminton Campaz, Johan Carbonero o Stiven Mendoza mantuvieron regularidad y protagonismo, Marino perdió espacio en la competencia por un lugar en el equipo nacional.
La situación también volvió a poner sobre la mesa una discusión recurrente en el fútbol colombiano: qué tan real es el impacto de algunas figuras del FPC cuando dan el salto a ligas de mayor exigencia. En el caso de Hinestroza, el cambio de contexto competitivo parece haber afectado su rendimiento mucho más rápido de lo esperado.
Eso no significa que el extremo haya perdido sus condiciones. Su velocidad, desequilibrio y capacidad en el uno contra uno siguen siendo virtudes reconocidas. Sin embargo, en Brasil todavía no ha logrado transformar esas cualidades en regularidad, peso ofensivo ni continuidad.
Marino aún busca volver al radar de Lorenzo
Pese al difícil momento, el futuro de Marino Hinestroza todavía está lejos de estar cerrado. Vasco da Gama continúa peleando posiciones importantes tanto en el Brasileirao como en la Copa Sudamericana, escenarios donde el colombiano aún puede recuperar protagonismo.
No obstante, su ausencia en la prelista mundialista representa un golpe importante para un jugador que hace pocos meses parecía fijo en el futuro de la Selección Colombia. Lo que parecía una ascensión meteórica terminó frenándose en muy poco tiempo.
La gran pregunta ahora es si Marino logrará reencontrarse con el nivel que mostró en Atlético Nacional o si su explosión en la Liga BetPlay quedará como uno de esos picos mediáticos que ilusionan rápidamente al fútbol colombiano, pero que luego encuentran límites cuando llega el desafío internacional.
Sala Digital Colmundo




