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14 mayo, 2026
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14 mayo, 2026La famosa marca llegó a Colombia con el respaldo de Elon Musk y captó 23.700 pedidos en cinco meses, pero aun así hay entregas retrasadas. ¿La empresa priorizó reservas por encima de su capacidad real de entrega en el país?
Todo comenzó con gran expectativa. En noviembre de 2025, Tesla llegó oficialmente a Colombia y muchos residentes de Bogotá se acercaron al Centro Comercial Andino para conocer la marca, apartar un vehículo y, de paso, pagar aproximadamente un millón de pesos (no reembolsables. La promesa era tentadora: un auto eléctrico de la empresa más famosa del mundo, liderada por Elon Musk, sin necesidad de pasar por los concesionarios tradicionales. Todo por internet.
Pero lo que parecía el futuro de la movilidad en Colombia se ha convertido, para miles de compradores, en una larga espera con respuestas automáticas y fechas que se corren una y otra vez. La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) decidió actuar de oficio y, este 14 de mayo, impartió una orden administrativa a Tesla Colombia con ocho medidas concretas. El telón de fondo: más de 1.800 vehículos que debieron entregarse entre febrero y marzo de 2026 seguían pendientes al mes de abril.
La investigación de la SIC revisó cerca de 23.700 pedidos realizados entre noviembre de 2025 y marzo de 2026. La entidad identificó “posibles inconsistencias en la información suministrada a los consumidores sobre los tiempos de entrega, las condiciones de garantía y la disponibilidad de infraestructura de carga tipo Supercharger en el país”. También advirtió “posibles limitaciones frente a la garantía legal de componentes, particularmente de las llantas o neumáticos”.
Aun así, lo que está en juego es la reputación de una marca que llegó con el halo de la innovación y la eficiencia. Tesla no es cualquier compañía. Es la empresa que revolucionó el mercado automotor a nivel global. Y sin embargo, en Colombia, su operación ha estado marcada por la falta de claridad, promesas incumplidas y una atención al cliente que los propios compradores califican como automatizada y fría.
La country manager de Tesla para Colombia, Karen Scarpetta, había afirmado que, para finales de enero y principios de febrero de 2026, los compradores estarían recibiendo su automóvil. Pero la realidad es otra. En la plataforma web de la marca, los tiempos de entrega ya aparecen entre mayo y junio de 2026, dependiendo de la versión del vehículo y de si el comprador se encuentra en Bogotá. Es decir, un desfase de hasta cuatro meses frente a lo prometido.
Compradores de la referencia mas vendida un Model 3 que en principio figuraba por 110 millones de pesos a través de la página web. días después, el vehículo ya tenía otro valor. “Ese precio se mantuvo tres días y después subió 5 millones de pesos más”, referían los compradores .En un caso la entrega iba a ser entre enero y febrero. Luego le notificaron por la aplicación que estaba prevista para el 27 de febrero. Después la corrieron al 5 de marzo, luego al 14 de marzo y ahora al 18 de marzo.
“Las respuestas, al parecer, son automáticas; ellos nunca tienen el caso presente. Simplemente dicen que están trabajando, que entienden la frustración, la demora, pero que el equipo de Tesla está trabajando”, agregó un comprador. Al ver la falta de información y que la fecha cambiaba sin cesar, decidió acercarse al Centro Comercial Andino y a Connecta 80, donde se estarían haciendo las entregas. Su balance: el trato de los asesores fue amable, pero no le dieron ni respuestas ni, mucho menos, soluciones.
La SIC ordenó a Tesla Colombia ajustar y aclarar la información sobre tiempos de entrega, evitando comunicar fechas tentativas como si fueran definitivas; informar de manera clara y verificable las condiciones reales de garantía; abstenerse de inducir a error sobre la existencia de estaciones Supercharger en el país; revisar las limitaciones a la garantía legal de componentes como las llantas; implementar medidas para evitar nuevos retrasos injustificados; y fortalecer los mecanismos de atención de peticiones, quejas y reclamos. La entidad advirtió que el incumplimiento de estas órdenes podrá dar lugar a sanciones administrativas previstas en la Ley 1480 de 2011.
La incertidumbre para los compradores no es menor. Pagaron un millón de pesos no reembolsables para separar su vehículo que, en muchos casos, aún no tiene fecha cierta de entrega. Vieron cómo el precio subía días después de su compra. Recibieron notificaciones automáticas sin seguimiento personalizado y cuando acudían a los puntos físicos de la marca en Bogotá, solo encontraron amabilidad sin respuestas. ¿llegaron a Colombia a vender o a cumplir?
Juan Joya




